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La
presión fiscal se modera pero sigue por encima de la media de Europa
Publicado
el 12/03/2008, por D. Gracia / P. Gonzalez
El peso de los
impuestos sobre los salarios bajó por primera vez en cinco años. La
carga de las cotizaciones sociales y el Impuesto sobre la Renta sobre la
remuneración percibida por una familia tipo –una pareja con dos
hijos– bajó nueve décimas en 2007, hasta el 32,7%, según el último
informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE).
El organismo atribuye
esta leve mejora a la reducción de las cotizaciones sociales pagadas
por las empresas, ya que la imposición sobre la renta y las
contribuciones sociales de los trabajadores han seguido aumentando.
La presión fiscal sobre los salarios ha mantenido una tendencia alcista
desde 2003 en España. Por eso, a pesar del ligero descenso de 2007,
sigue siendo superior a la de hace cinco años.
Así, España sigue teniendo una posición peor a la de la media de la
OCDE, donde la carga fiscal sobre los trabajadores se sitúa en el
32,3%. Y, también, más elevada que la que se paga en la Unión Europea
a Quince, donde la presión fiscal es del 31,9%.
Las cifras varían enormemente de un país a otro, con un techo para
este contribuyente tipo del 43,8% en Hungría; del 42,7% en Turquía;
42,6% en Grecia; 41,9% en Francia, o del 40,5% en Bélgica. En el otro
extremo, la carga fiscal es incluso negativa, del 1,1%, en Irlanda para
las parejas con dos hijos y un salario medio; y no representa más que
un 2,8% en Nueva Zelanda; un 11,4% en Islandia y un 14,3% en Luxemburgo.
En el caso de los trabajadores solteros, la presión fiscal en España
alcanza el 38,9%, en la mitad de tabla de la OCDE.
Pérdida competitiva
Si se tienen en cuenta el resto de países no pertenecientes a la OCDE,
los Emiratos Árabes Unidos son el paraíso de los asalariados. Un
trabajador, con el mismo empleo y sueldo gana en el país asiático un
25% más que en España. La razón: aquí, un 30% de la remuneración
media acaba en las arcas de Hacienda y la Seguridad Social. Mientras que
en los Emiratos Árabes Unidos la carga impositiva se reduce al 5%, según
un estudio elaborado por la consultora Mercer. Rusia, Taiwan, Hong Kong
y Corea del Sur siguen a la economía árabe en el ránking mundial de
países con impuestos más bajos.
Una clasificación en la que “España está en la zona media, aunque más
cerca de las economías en las que se paga más impuestos sobre la
renta”, según Mercer.
La consultora recuerda que “los impuestos locales son uno de los
factores que las multinacionales tienen a la hora de expatriar a sus
profesionales. Es un incentivo para que se vaya a trabajar al
extranjero”. Este incentivo fiscal explica, por ejemplo, parte del éxito
de centros financieros emergentes como Dubai, Hong Kong o Taiwán.
En España, un ciudadano medio trabaja 130 días del año para Hacienda.
Pese a todo, la presión fiscal que soportan los contribuyentes todavía
está lejos de algunos estados del entorno como Suecia, Dinamarca o Bélgica,
donde supone prácticamente la mitad del PIB.
Un compromiso incumplido
Una de las promesas de Zapatero, nada más llegar La Moncloa, fue la de
no aumentar a lo largo de la pasada legislatura la presión fiscal. La
reforma fiscal del Impuesto sobre la Renta y el de Sociedades que entró
en vigor el 1 de enero de 2007 fue el mecanismo diseñado por
departamento del vicepresidente económico, Pedro Solbes, para cumplir
con este objetivo. Según los cálculos de Hacienda, los contribuyentes
pagarán este año 4.000 millones de euros menos gracias a la reforma.
No obstante, la presión fiscal total crecido más de dos puntos, desde
el 34,5% del PIB en 2004 hasta el 36,5% de 2006 –según los últimos
datos disponibles–. La principal causa es simplemente el crecimiento
económico, que impulsa la recaudación del IRPF –gracias al empleo–
e IVA –por el alza del consumo–. A esto se suma el impacto de la
inflación sobre la recaudación final, ya que el IPC ha absorbido en la
práctica la rebaja del IRPF. |