Expansión.com » Opinión

Fraude fiscal

Publicado el 31/12/2007

La Agencia Tributaria ha hecho en los últimos años un importante esfuerzo para concienciar al contribuyente del cumplimiento voluntario de sus obligaciones fiscales.

De hecho, los planes de lucha contra el fraude lanzados por los diferentes gobiernos han logrado un relevante efecto mediático, pero a la larga su alcance ha acabado siendo limitado, pues  han servido sobre todo para atar cada vez más en corto al asalariado, donde el fraude prácticamente es inexistente, pero sin taponar los auténticos agujeros negros, que se encuentran en las profesiones liberales, en los autonómos y, en general, en las estructuras empresariales con capacidad para desarrollar una eficaz ingeniería fiscal y mecanismos lo suficientemente sofisticados para eludir el control de la Inspección.

La cruda realidad es que la lucha contra el fraude continúa siendo una asignatura pendiente para Hacienda. Sólo así se entiende que la mitad de los contribuyentes españoles siga justificando el fraude fiscal, cuyos efectos perjudican a todos los ciudadanos, pero con especial intensidad a quienes asumen sus responsabilidades tributarias, en tanto que supone una merma de ingresos públicos que condiciona cualitativa y cuantitativamente los servicios públicos.

Pero el fraude no se combate sólo por el hecho de endurecer la redacción de las leyes, ni con la imposición de obligaciones más estrictas, y ni siquiera a veces con la disposición de mayores recursos humanos y materiales, por más que todo este arsenal sea necesario para erradicar la percepción de impunidad de muchos defraudadores.

Pero una suerte de persecución del gato y el ratón, como se ha demostrado, no acaba de surtir los efectos deseados. La reducción del incentivo al fraude por medio de una racional rebaja de carga impositiva quizás sea más efectiva para estimular el cumplimiento voluntario, porque hechos como que España es uno de los países desarrollados en los que más aumentó la presión fiscal el último año son los que sirven de coartada a esa mitad de contribuyentes que justifica el fraude fiscal.