- Cuando
los políticos cuidan a los equipos que están al borde de la quiebra
El fútbol mueve montañas, y también votos.
Los subinspectores de Hacienda agrupados en Gestha recuerdan el caso
de los políticos que protegen a los clubes en quiebra como fórmula
para no recibir las críticas de sus conciudadanos.
Es el caso, recuerdan, del Gobierno cántabro, que compró los
derechos sobre la cantera del Rácing por 17 millones de euros. Lo
hizo a través de una empresa pública, que luego cedió a una
fundación.
El club en cuestión, para utilizar la cantera, pagaba dos millones
de euros al año. Así le devolvería 20 millones al cabo de 10 años.
Inyección de liquidez
Con esta medida se ha permitido la pervivencia del club, inyectándole
liquidez.
El equipo realiza el pago como un préstamo, pero sin las garantías
consiguientes.
«¿Y qué suelen pagar los clubes con esos 17 millones?», se
pregunta Mollinedo. El principal desembolso es la ficha de los
jugadores para evitar plantes y evitar, además, un descenso de
categoría.
Los subinspectores recuerdan que los jugadores negocian sus salarios
netos. Son los gestores de los clubes los que se encargan de pagar
todos sus impuestos, altísimas retenciones incluidas. Sus estrellas
suelen crear sociedades ubicadas en paraísos fiscales, o utilizar
todo tipo de subterfugios legales para evitar el pago de impuestos
o, al menos, frenar la tributación con el tipo progresivo, sistema
al que deben hacer frente el resto de los contribuyentes.
- Una injusticia social auspiciada por el Estado
En este país todo está regulado tal cual en
otras democracias más consolidadas. Las leyes y los reglamentos que
las desarrollan son, supuestamente, los pilares de la seguridad jurídica
de las sociedades más avanzadas. Se regulan derechos, obligaciones
y hasta los lugares en los que no se puede fumar. Sin embargo, la
desigual aplicación de las normas tumba su nalidad utópica: que
todos somos iguales ante la ley. No es cierto. El agujero negro de
las cuentas del fútbol con Hacienda -es decir, con todos- demuestra
desde hace años que la mala aplicación de las leyes, sea por acción
u omisión, constituye una injusticia social. El Estado le permite a
las sociedades anónimas del fútbol tener unas cuentas opacas como
el lodo, y las entidades fi nancieras jamás tratan a esas
sociedades como al mortal deudor que incumple un plazo de su
hipoteca. Estamos ante una más que posible vulneración de las
leyes; un problema de orden público que merecería la atenc ión de
los delegados del Gobierno.
- Respiración artificial para empresas rotas
El problema del fútbol cabe en una frase de
libro escolar: los clubes no generan ingresos suficientes para hacer
frente a sus gastos.
Así de sencillo. El resultado es un endeudamiento creciente y una
escapada constante, con dirigentes que se envuelven en banderas
sentimentales y populistas para disputar una partida de póquer
trucado con la banca y las Administraciones públicas. Todas. Desde
el Estado hasta las autonomías sin olvidar a los ayuntamientos.
Lo curioso del sistema es que el fútbol vulnera sus propias normas,
el corsé que aceptó como solución para sus anteriores sangrías
económicas, que lo llevaron a la uci de dos planes de saneamiento.
Queda claro que el fútbol español boquea, pero sobrevive porque
las entidades financieras, Hacienda y la Seguridad Social le
permiten lo que no le toleran a nadie, pudiendo llegar a incurrir en
la ilegalidad. La única solución real es parar el desaguisado
actual, exigir que los clubes cumplan sus obligaciones, penar a los
administradores negligentes y fijar topes salariales a lo NBA.
No todos somos iguales ante Hacienda. De hecho, los clubes de fútbol, en concreto aquellos que tienen dificultades económicas, reciben un trato más flexible por parte de la Administración tributaria en el momento de solicitar un aplazamiento de sus deudas.
«Esta situación se intuye. Es cierto que la ley se le aplica a todos los españoles pero al fútbol, por su componente social, se le considera especial. Y por ello, pese a que no hay ninguna norma escrita ni tampoco se ha dado ninguna instrucción a los inspectores que llevan estas sociedades, existe una mayor flexibilidad por parte de Hacienda en el momento de conceder o tramitar aplazamiento del pago de impuestos», asegura José María Mollinedo, vicepresidente de Gestha, asociación que agrupa a técnicos de Hacienda (subinspectores) y una de las más activas dentro de la Administración pública. De acuerdo con su información, los clubes concentran el 80% de sus deudas impagadas con Hacienda y con la Seguridad Social.
La concesión de los aplazamientos a los clubs de fútbol se convierte en un proceso más complicado que los que se pueden desarrollar en otras empresas, por cuanto los activos de los clubes están llenos de atípicos: recaudación en taquilla, socios, participaciones en quinielas deportivas, derechos de televisión, de imagen, sobre cesiones de deportistas, la publicidad en el campo... Mollinedo explica que cualquier tipo de aplazamiento de las obligaciones tributarias de los gestores de los equipos se demora y no se suelen firmar hasta tener totales garantías de cobro.
«Como éstas (las garantías) giran en torno, por ejemplo, a la participación de los derechos de televisión, que los equipos reciben en función de la posición en la que estén en el campeonato de liga, surge la difi cultad de asegurar el cobro. Cuando ya existe esta seguridad, se da luz verde al aplazamiento. Mientras tanto, existe un acuerdo de pago previo al del aplazamiento definitivo. De tal manera que los clubes afectados van abonando sus deudas de acuerdo a lo establecido en ese acuerdo provisional», explica el técnico de la Administración tributaria.
Cambio de dependencias
Hasta el verano, todos los acuerdos de aplazamiento se tramitaban desde la Oficina Nacional de Recaudación (en la actualidad, Dependencia de Recaudación de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes).
Ahora, sin embargo, buena parte de los equipos dependen de la sedes de las delegaciones especiales de la Agencia Tributaria. Todos, excepto los grandes clubes que siguen estando en la que se conocía como oficina nacional.
Entre los que con seguridad dependen de esta dependencia figuran los siguientes equipos: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valladolid y Rácing.
Técnicamente, como las empresas que ejercen esta actividad económico-deportiva tienen tantas singularidades, al departamento de recaudación de la Agencia en Madrid le corresponde coordinar las diferentes actuaciones con el objetivo de que no haya disparidad de criterios.
Las deudas de los clubes con Hacienda pueden estar en fase de pago voluntario o en ejecutiva.
Normalmente, asegura Mollinedo, a los gerentes de los equipos no les interesa llegar a la fase ejecutiva, ya que suele tener un recargo de hasta el 20%. Hacen los abonos de los aplazamientos en período voluntario, ya que así sólo tienen que hacer frente a los intereses de demora. En la actualidad equipos como la Unión Deportiva Las Palmas, Xerez Deportivo y Spórting de Gijón están en procesos concursales. Entraron en suspensión de pagos ccuando su patrimonio fue inferior a sus deudas.
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