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ECONOMÍA   

25 de Enero de 2006    


LOS EFECTOS DE LA REFORMA

Las empresas innovadoras y las pymes temen pagar más con la reforma fiscal

Los expertos alertan sobre las consecuencias de la supresión de las deducciones

MAYTE RIUS - BARCELONA

Las asociaciones empresariales han recibido con recelo la propuesta de reforma fiscal del Gobierno. Las críticas se centran en que la supresión de las deducciones sobrepasará las ventajas de la reducción del tipo del impuesto sobre beneficios y que se tratan peor las plusvalías reinvertidas que las del ahorro de particulares.


 
Algunas farmacéuticas, por ejemplo, que pagan un 21% o 22% gracias a incentivos y desgravaciones, pagarán un 30%

 
La supresión de las actuales deducciones y bonificaciones del impuesto sobre sociedades se traducirá en una subida de impuestos para pequeñas y medianas empresas a pesar de la rebaja de cinco puntos en el tipo de gravamen anunciada por el Gobierno. Así lo pronostican los asesores fiscales de las organizaciones empresariales, que advierten de que la reducción del tipo impositivo beneficia a las empresas menos activas pero penaliza a las que acostumbran a renovar activos y a las que invierten en innovación, investigación o están apostando por la internacionalización.

"Estamos preocupados porque esta reforma no sólo es cicatera, escasa y retrasada en el tiempo a la hora de rebajar los tipos impositivos y adecuarlos al entorno europeo; además, se financia inadecuadamente a costa de suprimir incentivos como los de I+ D+ i, internacionalización o formación, que estaban destinados a promover la competitividad empresarial, y elimina la deducción por reinversión de las pluvalías para las sociedades, mientras que para las personas físicas, en renta, se fija un 18% para las ganancias patrimoniales", resume Salvador Guillermo, asesor fiscal de la patronal Foment del Treball. De la misma opinión es el equipo de la Cambra de Comerç de Barcelona.

Joan Anton Sánchez Carreté, de Consultores de Economía y Tributos, explica que "a empresas, como las farmacéuticas, que hacen un gran esfuerzo en investigación y desarrollo y que, aunque el gravamen general de sociedades esté en el 35%, están pagando un tipo efectivo del 21% o 22% gracias a los incentivos y desgravaciones, cuando dentro de cinco años el tipo general haya bajado al 30% pero no haya deducciones, les habrán subido los impuestos 8 puntos".

Joan Buscà, de Pimec-Sefes, apunta que, aunque pueda parecer que las más perjudicadas son las grandes -"como las del Ibex, que son las que más se aplican los incentivos a la inversión en I+ D+ i o a la internacionalización"-, la eliminación gradual del beneficio para la reinversión de las plusvalías afectará a todas y muy especialmente de las pymes. "Esto es muy grave, porque penaliza a las empresas que tratan de renovarse vendiendo unos activos para adquirir otros mejores", dice. Y añade que "supone además una discriminación respecto al trato que reciben las plusvalías en el IRPF, 18%, mientras que las empresariales, que crean riqueza, pagarán el 30% incluso cuando se vuelvan a dedicar al negocio", comenta.

Jaume Duch y Javier Ragué, de Cuatrecasas, recuerdan que fue precisamente para equiparar su trato con el del IRPF para lo que el anterior gobierno introdujo la actual bonificación que permite a las plusvalías empresariales tributar un 15% en vez del 35% (o 30% en caso de pymes). "La reforma, tal como se ha planteado, beneficia a las empresas que no se aplican ninguna deducción, porque verán bajar el tipo gradualmente, en cinco años; pero para las empresas que quieran renovar activos estas rebajas no compensan", declara Duch. Opinión compartida por Jordi Bech, de JGBR Horwath, Abogados y Asesores Tributarios: "La desaparición de los incentivos a la reinversión puede ser un desastre" para las empresas.

En cambio, algunos expertos fiscales elogian el nuevo modelo de impuesto de sociedades por considerar que es más neutro y más justo. "Hasta ahora teníamos un impuesto con tipos impositivos más altos y una serie de beneficios para algunas empresas, pero el resto pagaba más; ahora, la reforma apuesta por unos tipos inferiores para todos, de forma que la mayoría pagará menos", opina Antonio Duran-Sindreu, de Abogados y Consultores.

Quienes comparten esta tesis agregan que "para incentivar determinado tipo de inversiones o actuaciones empresariales ya están las subvenciones". Pero estos argumentos no convencen a los representantes empresariales. "El abanico de subvenciones es muy restringido por las limitaciones de Bruselas a las políticas de ayudas", refiere Guillermo, de Foment del Treball.



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