A punto de cerrar el undécimo ejercicio de expansión de la economía y el primero en el que tanto las comunidades autónomas como el Estado presentarán superávit, el Gobierno parecía tener todos los pronunciamientos a favor para reducir la presión fiscal de empresas y particulares. No será así.
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, secretario de Estado de Hacienda, aseguró ayer que el Gobierno no cometerá el error de "emborracharse y bajar significativamente los impuestos". Hacienda apuesta por la moderación ante el horizonte inmediato de la subida de tipos de interés, la caída de los fondos de cohesión de la UE y la posibilidad de que bajen los beneficios empresariales si cambia el ciclo económico o se ralentiza el crecimiento.
Con este panorama, donde sólo juega a favor la recuperación económica de la UE y de Alemania, Hacienda opta por la prudencia. Así, la rebaja del impuesto de sociedades del 35% al 30% anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero hace unas semanas se compensará con la eliminación de buena parte de las deducciones. "Una bajada de tipos de cinco puntos reduciría en 4.000 millones la recaudación, y sólo un suicida la haría sin tocar las deducciones", dijo Fernández Ordóñez.
Los cambios de la fiscalidad que afecta a las familias -básicamente el impuesto sobre la renta y la relacionada con el ahorro y la inversión- tampoco serán revolucionarios y perseguirán la simplificación de rendir cuentas a Hacienda. Según Fernández Ordóñez, que espera presentar la reforma fiscal antes de que acabe el año, el Gobierno apuesta por bajar algo los tipos del IRPF o alargar los tramos en los que es aplicable el tramo inferior de la cuota que se declara, o una combinación de ambas medidas.
La palabra mágica en la fiscalidad del ahorro y en las pensiones es, nuevamente, la simplificación. "En un mundo globalizado no puede haber una selva de deducciones", afirmó el titular de Hacienda. Se trata de provocar que haya más competencia en los productos financieros de ahorro y tratar de introducir más beneficios fiscales para las clases medias en los planes de pensiones.
Hacienda ha superado sus reticencias a la concentración del ahorro de las familias en el sector inmobiliario. Aquí, su criterio será que haya las mismas o parecidas deducciones para la compra de la vivienda y nuevos incentivos fiscales para los inquilinos. El Gobierno entiende que los propietarios de inmuebles están protegidos cara a su jubilación, ya que contarán con un activo que les asegura rentas suficientes para pasar sin apuros los últimos años de su vida.
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