Dicha normativa comunitaria, por la que los gastos ocasionados por las prejubilaciones se cargarán a partir de 2006 en la cuenta de resultados y no en la de reservas como ocurría anteriormente, afectará a más de medio millón de trabajadores en España, especialmente al colectivo de hombres con edades comprendidas entre 50 y 52 años que no cuentan con titulación superior y que tampoco desempeñan cargos directivos.
Según revela el estudio, las empresas que se verán más afectadas son las pertenecientes al sector servicios, en concreto la banca, seguidas de la dedicadas a las telecomunicaciones y al sector industrial con un tamaño superior a los 10.000 empleados y que tienen carácter de compañías multinacionales.
El informe pone de manifiesto además que comienza a existir una "cultura de la prejubilación" por la que el 90% de los trabajadores entre 45 y 55 años e incluso el 11% de los de menos de 45 años estaría dispuesto a acogerse a la prejubilación.
Luis Fernando Rodríguez, profesor de Esade y director del grupo Desarrollo Organizacional, destacó entre las causas que propician los "deseos" de prejubilación la sensación de falta de protección por parte de la empresa, por lo que su confianza y deseo de permanencia en la misma es menor.
"Eso conlleva un sentimiento de frustración ante el futuro, de desmotivación laboral, y de incapacidad para afrontar los años venideros dentro de la misma empresa que puede desembocar en un aumento del absentismo y en la disminución de la eficiencia profesional y por ende de la productividad", dijo Rodríguez, quien auguró que a partir del próximo año se reducirán "estrepitosamente" las prejubilaciones.
Por ello, entre las soluciones que se contemplan en el estudio para aumentar la motivación del trabajador que creía que iba a prejubilarse sin que finalmente esto haya ocurrido destacan la reducción de su jornada laboral, el fomento del trabajo desde casa, la movilidad interdepartamental con el consiguiente cambio de tareas productivas y una mayor concesión de periodos de descanso.
Asimismo, en el informe se propone también premiar la experiencia del trabajador, desarrollándolo como mentor para empleados más jóvenes.
Por su parte, los directivos de las empresas encuestados reclamaron la implicación y ayuda de la Administración, principalmente financiando planes de revitalización del colectivo afectado y prestando ayudas a unas empresas que no pueden permitirse mantener unas plantillas tan altas y unos trabajadores que no producen los rendimientos que deberían, sin poder acudir a planes de prejubilaciones para solventar estos problemas.
Durante la presentación del estudio, el abogado Juan Antonio Sagarday denunció la "cultura de negociación" entre sindicatos a patronal, basada fundamentalmente en las prejubilaciones, para solventar los problemas de recursos humanos. "Es una dilapidación del capital humano", dijo Sagarday, quien abogó por extinguir los contratos de las personas que "no funcionen" e implantar medidas para revitalizar a los trabajadores.
En su opinión, la modificación de las condiciones de trabajo, entre ellas la movilidad geográfica, los contratos a tiempo parcial, el tele trabajo o los contratos relevo, es el "gran instrumento" para que las empresas sean eficientes y competitivas. "Desgraciadamente se ha preferido el fallecimiento de la empresa antes que la cirugía", dijo.
Por último, el presidente del grupo Desarrollo Organizacional, José María Gasalla, abogó también por actuar en las diversas líneas que propone el estudio para hacer frente al impacto de la nueva normativa sobre prejubilaciones en las empresas españolas.
Preguntado si en el futuro disminuirán las prejubilaciones y aumentarán los despidos, Gasalla señaló que "de alguna manera, sería deseable que aumentaran los despidos por causas objetivables y claramente visibles en las empresas".
|