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Una orden de Hacienda crea, en el seno de la Agencia Estatal de Administración Tributaria, la Delegación Central de Grandes Contribuyentes y la Subdirección General de Tecnologías de Análisis de la Información e Investigación del Fraude del Departamento de Informática Tributaria. Esta reestructuración viene motivada por el Plan de Prevención del Fraude Fiscal que preveía la creación de una Delegación Central que permita el control coordinado de los grandes contribuyentes. El Plan indica que la existencia de diversas Oficinas Nacionales en la Agencia Estatal de Administración Tributaria, que dependen orgánica y funcionalmente de los respectivos Departamentos de la Agencia y que no cuentan con normas de integración o de coordinación específicas, no permite lograr la eficacia que sería deseable en el tratamiento integral de los grandes contribuyentes; eficacia que podría lograrse con una Delegación Central que asumiese sus competencias. Por otra parte, este mismo Plan hace hincapié en la necesidad de reforzar las actuaciones de investigación y dedica especial atención al fraude en el sector inmobiliario, las tramas organizadas en el IVA e Impuestos Especiales, el blanqueo de capitales, la ingeniería fiscal, las operaciones con paraísos fiscales, los abusos en la aplicación del régimen de módulos y el fraude en la fase de recaudación. Como consecuencia de la creación de estas unidades, resulta imprescindible modificar la orden de junio de 1994 por la que se desarrolla la estructura de la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Aunque esta orden entrará en vigor el día siguiente al de su publicación, la entrada en funcionamiento efectivo de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes se producirá el 1 de enero de 2006 (BOE nº 250 del 19 de octubre).
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