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El vicepresidente Solbes destacó que los Presupuestos Generales del Estado del 2006 permitirán a la economía española crecer dos puntos por encima de la zona euro y seguir recortando sus niveles de déficit y deuda públicos. Solbes subrayó que el Gobierno mantiene en el 3,3% el crecimiento de la economía para el 2006, a pesar del entorno económico mundial más complicado y el continuo encarecimiento del precio del crudo, cuya previsión Economía sitúa en 55 dólares el barril para el próximo año, 20 dólares más que las expectativas con las que diseñó los PGE del 2005.
El ministro aseguró que, además, los Presupuestos del 2006 están realizados con unas estimaciones de ingresos y gastos "prudentes", lo que permitirá compatibilizar las prioridades presupuestarias con un proceso de consolidación fiscal y de reducción paulatina del déficit y la deuda. De hecho, señaló que la previsión de superávit del 0,2% del PIB para el conjunto de las administraciones públicas se cumplirá "cómodamente", y aseguró que es posible que la estimación de déficit del Estado para este año también se vea mejorada.
De los casi 134.000 millones de euros que el Estado gastará el próximo ejercicio, casi dos terceras partes están comprometidos de antemano. Se trata de las partidas destinadas a la financiación territorial, el pago de intereses, las contribuciones a la UE, las pensiones de las clases pasivas y el fondo de contingencia. El tercio restante, es decir, en torno a 45.000 millones, es lo que se reparte entre los departamentos ministeriales, que absorberán el 37,2% del gasto total. Al pago de la deuda pública se destinará el 13%, el Fondo de Contingencia absorberá otro 2% y los entes territoriales se quedarán con el 33,4% del gasto.
Las grandes prioridades
En su presentación inicial de los Presupuestos —las explicaciones pormenorizadas llegarán el martes próximo, después de la típica fotografía del ministro de Economía con todos los volúmenes púlcramente editados y presentados para su tramitación parlamentaria—, Pedro Solbes hablaba ayer de las grandes prioridades en los que ya sí deben ser unos PGE sin "deudas heredadas del PP", como calificó a los que se ejecutan este año.
La primera de ellas, la mejora de la productividad, —uno de los grandes objetivos del vicepresidente desde que tomara posesión de su cargo hace año y medio—. Esta clave de los nuevos Presupuestos incluye la potenciación de las infraestructuras, con cerca de 12.800 millones de euros, un 12,4% más que en las cuentas del 2005. Pero el gran giro inversor está en la mejora del capital humano y tecnológico, una ambigua denominación que engloba los mayores gastos en educación y la investigación y desarrollo (I+D+i) civil —la I+D militar figura en otras partidas—; en total, más de 6.700 millones de euros, con un crecimiento del 26,5%.
Las políticas sociales, que vuelven —frente al lapsus de la vicepresidenta, que creía ver una circunstancia histórica— a suponer más de la mitad del gasto total del Estado, están centradas una vez más en las pensiones, con un incremento global del 6,9%, pero también la sanidad, ya que las CCAA, según lo acordado en el nuevo sistema de financiación sanitaria, obtendrán 1.700 millones de euros en dinero fresco de las arcas estatales. Además, la dotación para vivienda crece un 20,6%.
Dentro de la búsqueda de unos servicios públicos de calidad, Economía ha incluído los más de 1.300 millones de euros (un 12% más) que destinará a Justicia, el mismo incremento previsto para seguridad ciudadana, y los 7.400 millones del Ministerio de Defensa (el 6,1% más). De esta última partida SDolbes dio a entender ayer que buena parte tiene por destino la mejora de sueldos prometida a los soldados profesionales por el ministro José Bono.
Finalmente, otro de los elementos destacados por el Gobierno es la ayuda al desarrollo, 2.400 millones de euros (un 37,1% más) que, sumados a las aportaciones de organismos autónomos y entes territoriales alcanzarán los 3.300 millones, el 0,35% del PIB, y en el camino del 0,5% prometido por Zapatero para el final de la legislatura.
El modelo de crecimiento o el crecimiento modélico
Sobre el cuadro macroeconómico, Solbes resaltó que se espera una cierta moderación de la demanda interna, que crecerá un 4,2%, mientras que la aportación negativa del sector exterior también se moderará hasta restar 1,1 puntos al crecimiento, toda vez que el Gobierno espera una mejora de la zona euro y, por tanto, de las exportaciones españolas en este área. Asimismo, hizo especial hincapié en la recuperación de la inversión en bienes de equipo como garantía del crecimiento futuro.
No parece, por tanto, que sean los del 2006 los Presupuestos que permitirán el ansiado cambio del modelo de crecimiento que busca el Gobierno, volcando la actividad hacia la inversión y el sector exterior, y dando menos relevancia a la construcción y el consumo de los hogares.
Solbes señaló que los ingresos crecerán el próximo año un 9,2%, hasta 128.000 millones, al tiempo que los gastos lo harán a un ritmo del 7,6%, hasta 133.947 millones, con lo que el Estado registrará un déficit del 0,4%. Esta brecha, posteriormente paliada por los socorridos ingresos de la Seguridad Social, permitirá, según dijo, que el Gobierno pueda acometer con calma unos Presupuestos que se negó a calificar de expansivos, pese a que el gasto crece claramente por encima del PIB nominal. "Otro tema es si se consideran o no suficientemente restrictivos", apuntó.
Los deberes presupuestarios
En cuanto a las críticas lanzadas desde algunos sectores sobre la mayor inversión que recibirá Cataluña, el ministro dijo que cada una de las comunidades autónomas tendrán un "reparto equilibrado" de las partidas presupuestarias en función de su peso en el conjunto de la economía española. "Hay objetivos presupuestarios que se cumplen en un periodo de tiempo largo, por lo que la inversión de todas las comunidades no pueden crecer todos los años más que el anterior y siempre por encima de la media, es imposible", precisó el ministro. "No puede cada año un Ave y un aeropuerto de Madrid nuevo", apostilló.
Congelación fiscal
En materia de impuestos, Solbes destacó que los Presupuestos del próximo año no incorporan ningún cambio tributario, salvo la repetición de la deflactación del 2% en la tarifa del IRPF que el Gobierno socialista sacó el año pasado del baúl de los recuerdos y la subida en esta misma cuantía de las tasas. "Les tengo que dar la buena noticia, no para los asesores fiscales", dijo, de que este año no habrá reforma fiscal —la revisión del IRPF hace meses que quedó retrasada por el propio Solbes hasta el 1 de enero del 2007, con efectos ya sobre el 2008, año electoral—.
La deflactación, es decir, la eliminación del efecto inflación sobre los ingresos del contribuyente para que no tenga que pagar más a Hacienda con la misma nómina, supondrá una ahorro global de 227 millones de euros para los ciudadanos, mientras que la subida de las tasas aportará al Estado 59 millones. En todo caso, el ministro no desaprovechó el momento y volvió a advertir del problema que supone la inflación para la economía española y de la necesidad de la moderación salarial.
Solbes también apuntó que, tras la subida de los Impuestos Especiales sobre el alcohol y el tabaco decretadas para financiar la sanidad en las CCAA, y lo que arrecia con el petróleo, está descartado un aumento del Impuesto Especial de Hidrocarburos para el 2006, si bien es cierto que fuentes de Economía consultadas por Estrella Digital explicaban días atrás que el IEH se encuentra en la actualidad al nivel más bajo que permite la Unión Europea, y que en el 2007 no habrá más remedio que subirlo para seguir cumpliendo la normativa comunitaria. |