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Si tiene una visión positiva de la trayectoria de la bolsa española o europea hasta final de año...
... Hacienda puede ser un buen socio si está tributando con un marginal relativamente alto
Total, la petrolera francesa, ha opado con éxito a la canadiense Deer Creek, pagando sus reservas...
... sólo a medio dólar el barril, lo que es una ganga, cuando el precio del crudo está por encima de sesenta
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Desde estas líneas, y por aquello de abrir el nuevo curso académico con buen pie, vamos a presentarles al socio ideal: se queda con casi la mitad de las pérdidas, y si hay ganancias sólo pide el 15%. Este socio se llama Hacienda Pública, y está al alcance de todas las personas que ya estén tributando, y con un marginal relativamente alto. Pero vamos al grano y veamos qué operativa proponemos para hacer sociedad con él.
Para empezar, son necesarios dos requisitos. El primero es que se debe tener una visión más o menos positiva (o al menos neutra) de la bolsa española o europea con una perspectiva hasta final del año. El segundo, como ya hemos apuntado, es que se esté tributando a un tipo marginal elevado: si el último millón de pesetas que se gana tributa al 40% o más, entonces la operación vale la pena; si tributa al 25% o menos, probablemente no.
Si se cumplen estas condiciones, lo que proponemos es fácil: tome algún dinero disponible e inviértalo en un fondo de renta variable española o europea (al que llamaremos primer fondo).Es preferible que sea indiciado, o sea que replique el índice Ibex o el Eurostoxx: así se pagan menos comisiones y se sabe a lo que se juega. Y asegúrese de que el fondo no tenga comisiones de entrada, ni de salida tras los tres meses que aproximadamente durará la operación, porque hacia fin de año tocará deshacerla por razones fiscales, saliéndose del primer fondo para entrar en cualquier otro que le guste, al que llamaremos segundo fondo.Tan sencillo como esto, sólo que para pasar del primer al segundo fondo tendrá que escoger entre dos alternativas: si ha ganado dinero, utilice el llamado traspaso desde el primer al segundo fondo; si ha perdido, reembolse el primer fondo, reciba el dinero en su cuenta corriente, y desde ahí suscriba participaciones del segundo.
En ambas operaciones, se sale del primer fondo después de tres meses y se acaba invertido en el segundo. Pero el tratamiento fiscal es distinto: si se escoge el traspaso (lo que se hace cuando se gana), la plusvalía se queda acumulada en el segundo fondo; mientras no se liquide no tributa, y si se liquida después de que haya pasado un año desde que entró en el primer fondo tributará sólo al 15%; por el contrario, si se reembolsa y suscribe (lo que se hace cuando se pierde), la minusvalía, debido a que se ha creado en menos de un año, va contra la renta normal y corriente, de forma que de la pérdida se ahorra todo el tipo marginal, típicamente superior al 40% en las altas rentas.
Desgraciadamente, la capacidad de desgravar la renta con minusvalías a menos de un año está limitada a un 10% de las mismas, y habrá que guardarse las que sobren para seguir desgravando en años sucesivos. En este sentido, una regla un tanto burda es que se puede invertir hasta el doble del salario si se quiere poder desgravar todas las pérdidas en la renta del año en curso (quizás quede algo para el siguiente).
Movimientos entre fondos
Todo esto nos lleva al problema al que se enfrentan las personas que se planteen, con carácter general, un cambio de un fondo de inversión a otro. La pregunta es qué hacer: ¿tras-paso o bien reembolso más suscripción?
La regla que proponemos desde aquí para las rentas marginales altas es la siguiente: si se han generado plusvalías a más de un año es mejor reembolso más suscripción, porque así se materializa la plusvalía y tributa al 15%, tipo al que conviene tributar, no sea que empeorase a futuro; si se han generado minusvalías a menos de un año, también es mejor reembolso más suscripción, para que la minusvalía vaya contra la renta al tipo marginal; si se han generado plusvalías a menos de un año, es mejor el traspaso, para evitar tributar al marginal, que es muy alto; y si se han generado minusvalías a más de un año se traspasará siempre que no se declaren en el mismo ejercicio plusvalías de magnitud igual o superior, ya que en tal caso las minusvalías no se aprovecharían en dicho año.
Desde luego, las reglas anteriores no están exentas de excepciones, pero al menos son una pauta de la que partir para optimizar un diseño fiscal.
Opas de todo tipo
La noticia del mes ha sido, por supuesto, la opa de Gas Natural sobre Endesa. Muy en línea de la cultura tan arraigada en España de operar en mercados protegidos y pseudo cautivos. Falta ver, sin embargo, si, a pesar de este carácter protegido, en un entorno de combustible al alza podrán las eléctricas -Endesa incluida -repercutir en la tarifa todos sus costes: ello sería inflacionista y poco popular, y por esto cabría esperar una solución mixta, a medias entre los consumidores y las eléctricas, con la consiguiente presión en el margen de estas últimas (amén de dolor para el bolsillo del pueblo). No está cerrado este capítulo, pero a priori no es fácil negociar pidiendo incrementos fuertes de precios cuando estás regulado.
Basta cruzar los Pirineos para ver a un grupo petrolero no muy diferente de Repsol (valor próximo a Gas Natural) y hallar una política de opas que no busca sectores regulados sino comprar valor estratégico a precios de derribo: Total, la petrolera francesa, ha opado con éxito a la canadiense Deer Creek, pagando sus reservas (bien es cierto, en estado muy virgen) a medio dólar el barril: una ganga, cuando el precio del crudo está a 60 dólares. Con ello prácticamente ha doblando las reservas que tenía, y eso en un país de fiar como es Canadá, del cual es casi imposible esperar una situación tipo Argentina.
La opa que ya sonará más exótica ha tenido lugar al otro lado del charco, y consiste en la compra de Skype por parte de Ebay en Estados Unidos. Lo interesante de la misma es la figura de Skype: es un software que se baja por Internet (bastante fácil) y permite hablar por teléfono a través de la conexión ADSL. Si es con otro miembro de Skype, es gratis (siempre que se esté conectado a ADSL); si es llamando a otro teléfono, las tarifas son mucho más baratas que las habituales en la telefonía estándar. No es de extrañar que Skype tenga por todo el mundo varias decenas de millones de usuarios, y que en cualquier momento hayan unos tres millones de personas hablando por este canal. Da que pensar a inversores en empresas de telecomunicaciones tipo Telefónica, France Télécom, Deutsche Telecom y otras similares, cuya posición de ventaja, nacida del monopolio, se sigue viendo presionada por varios frentes.
Walter Scherck
Socio director de Strategic Investment Advisors. Ingeniero Industrial (Universitat Politècnica de Catalunya), MBA (Universidad de Harvard) y colaborador del IESE
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