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Trujillo, en una entrevista a la cadena SER, destacó el alcance universal del plan, que tiene una inversión de 6.822 millones de euros para 720.000 viviendas en cuatro años, del que podrán beneficiarse entre otros colectivos, los jóvenes, los mayores de 65 años, las víctimas de la violencia de género, las víctimas del terrorismo o las familias monoparentales.
Para evitar la segregación, el Ministerio ha utilizado suelo público de la Administración General del Estado de forma que los porcentajes de la vivienda protegida en toda su tipología oscilen entre un 50 y un 75%, dependiendo de la zona.
Lo que persigue el Ministerio es que "se haga ciudad", por lo que en todos los desarrollos urbanísticos hay suelo para vivienda protegida, dentro de cuyo porcentaje están la vivienda en alquiler, en compra, para rentas bajas y para las medias, y un porcentaje de edificabilidad para vivienda libre.
Cohesión social, economía y medioambiente
En su opinión, "se hace ciudad cuando se consiguen los tres pilares de la sostenibilidad: la cohesión social, la eficiencia económica y la sostenibilidad medioambiental".
Trujillo recalcó, asimismo, que el Ministerio "siempre ha conseguido el consenso, en todas y cada una de sus actuaciones, y no sólo de las Administraciones Públicas, comunidades autónomas y ayuntamientos, sino también del sector privado, que es colaborador necesario de nuestras políticas".
El consenso se consiguió por primera vez con la firma, en julio pasado, de un plan de choque, que incrementó en 71.000 viviendas más las dispuestas para los ciudadanos, lo mismo que ha ocurrido con el Plan de Vivienda, que ha obtenido el consenso de todas las comunidades, del sector privado y de la ciudadanía.
Según Trujillo, es un plan que lleva, además, "el sello de la participación ciudadana", ya que desde principios de enero han colaborado en el diseño del plan de vivienda más de sesenta colectivos de todo tipo, desde minusválidos, inmigrantes, mayores, entidades financieras, promotores o aseguradoras. "Ha sido el plan de vivienda más participativo de toda la historia", agregó.
Competencias
Por otro lado, en contra de la opinión de que el Ministerio no tenga competencias, Trujillo aseguró que "puede hacer mucho" y lo ha demostrado con la aprobación de los citados planes, así como con la futura Ley del Suelo, a partir de lo cual "tenemos que trabajar el Libro Blanco de la Sostenibilidad y el Código Técnico de la Edificación".
La ministra negó ser "el patito feo del Gobierno" y aseguró que desde el primer momento ha "estado trabajando por un proyecto determinado, separando la demagogia, dejándola a un lado", aunque reconoció que era "previsible" que se cebaran con un Ministerio que pretende "dar carácter universal al acceso a la vivienda, lo que puede chocar con muchos intereses". |