| |
UNA MEJORÍA El sistema se sumaría
a una mejora financiera de la sanidad catalana y a nuevas infraestructuras no radiales
LA CUESTIÓN DEL SUR Si Andalucía comparte la filosofía, es más difícil que haya una 'rebelión'
|
|
La cuadratura del círculo catalán se cree posible en el palacio de la Moncloa, donde la primavera parece estar alimentando un optimismo histórico inédito desde hace años en España; poco habitual y de gran contraste con la bronca irreparable de la política con sede en Madrid.
El Gobierno tiene decidido presentar en la segunda reunión de la conferencia de presidentes autonómicos, prevista inicialmente para finales del próximo mes de julio, una propuesta de reforma de la financiación autonómica -todavía no cerrada- sobre la que puedan converger los intereses de Catalunya y Andalucía, comunidades clave para un consenso estable sobre las reformas territoriales en curso, hoy pilotadas por la redacción de un nuevo Estatut de Catalunya.
El mensaje que el presidente del Gobierno lanzó anteayer a los empresarios catalanes que asistieron a su conferencia en el Cercle Financer de Barcelona apuntó claramente en esta dirección. José Luis Rodríguez Zapatero hizo un reconocimiento explícito del esfuerzo fiscal de la sociedad catalana -pronunciamiento poco frecuente en sus antecesores, incluido el locuaz ex presidente Felipe González-; reiteró su compromiso de rebajar el impuesto de sociedades; enfatizó la apuesta por un modelo no radial de infraestructuras -vieja reivindicación catalana-, y anunció, sin entrar en mayores detalles, un nuevo sistema de financiación autonómica "más moderno, más eficiente y más incentivador, pero manteniendo el principio de solidaridad".
En la nueva propuesta están trabajando desde hace semanas los ministros de Economía y Administraciones Públicas, Pedro Solbes y Jordi Sevilla, con vistas a la conferencia de presidentes, en cuyo orden del día también se incluirá el déficit de la sanidad pública, gran reto para el mantenimiento del Estado del bienestar en España. Solbes sería el encargado de introducir ambos asuntos.
La magnitud política del déficit sanitario queda matizada por la plena gestión autonómica del servicio. Ello provoca un singular efecto óptico: lo que en muchos países europeos aparece hoy como uno de los principales problemas nacionales, en España adopta las características de problema regional, con la particularidad de que los gobiernos autonómicos, muy celosos de su prestigio, evitan un excesivo debate público sobre la cuestión. En España se discute hoy muchísimo sobre la equidad territorial y muy poco sobre cómo se pagarán dentro de diez años las actuales prestaciones sanitarias y hospitalarias.
El modelo de financiación en el que trabajan Solbes y Sevilla (véase La Vanguardia del pasado 19 de mayo) se basará en la consolidación de las autonomías como "espacios fiscales propios", esto es, con plena capacidad normativa sobre los impuestos propios, los impuestos cedidos por el Estado y los tramos autonómicos de los impuestos estatales (IVA, IRPF e impuestos especiales sobre alcohol, hidrocarburos y tabaco), todo ello bajo la gestión de agencias tributarias de carácter autonómico consorciadas con la agencia estatal.
La propuesta gubernamental -todavía en fase de estudio- sería discutida por la conferencia de presidentes para después ser remitida al Consejo de Política Fiscal y Financiera, trámite indispensable para su posterior conversión en proyecto de ley.
Zapatero ha recogido el guante que le lanzó Pasqual Maragall en la primera conferencia de presidentes autonómicos celebrada el pasado mes de octubre en la sede del Senado y se dispone a convocar la segunda reunión de tales características en la ciudad de Barcelona, probablemente en la última semana de julio.
La celebración de la reunión en Barcelona depende del acuerdo de las autonomías presididas por el Partido Popular. También debe verificarse si, habida cuenta de la evolución de la situación política en Catalunya, Maragall contempla la cita con el mismo entusiasmo. En octubre, el presidente de la Generalitat se ofreció a informar -que no a consultar- a los demás presidentes autonómicos sobre el proyecto de reforma del Estatut. En caso de no haber acuerdo, la conferencia seguramente volvería a tener lugar en la sede del Senado.
En lo que se refiere a la sanidad, el Gobierno contempla, entre otras medidas, una mejora de la financiación de Catalunya, Madrid, Canarias,Valencia y Baleares, esto es, de aquellas comunidades que han registrado un mayor aumento de la población.
Todo ello dibuja un cuadro políticamente complejo. Sumando todos los factores citados, el Gobierno ofrecería a Catalunya una mejora sustantiva de su actual cuadro financiero y de la filosofía de las infraestructuras, sin aceptar, sin embargo, la propuesta pactada por los tres partidos coligados en el Govern de la Generalitat, basada en la devolución del 50% de todos los impuestos recaudados en Catalunya.
Fuentes de la Moncloa defienden que la propuesta de Solbes y Sevilla puede interesar objetivamente a la sociedad civil catalana, especialmente al empresariado, a la vez que suscitaría el apoyo de Andalucía, contra la cual es muy difícil que otras comunidades meridionales como Extremadura y Castilla-La Mancha puedan rebelarse.
|