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En la próxima declaración de la renta, los contribuyentes deberán especificar si viven en un inmueble de su propiedad
o en régimen de alquiler. Además, quienes vivan de alquiler tendrán que facilitar el número de referencia catastral del
inmueble, un dato que permitirá a Hacienda realizar verificaciones cruzadas y determinar si el propietario está declarando
o no los ingresos que percibe por dicho arrendamiento. Una sencilla fórmula (tanto, que sorprende que no se haya
implantado hasta ahora) con la que la inspección tributaria podrá poner la lupa en un nicho de mercado en el que se
sospecha la existencia de abundante fraude. Habrá quien piense que esta medida desincentivará la puesta en el mercado
de casas de alquiler justo, cuando el Gobierno pretende potenciar esta modalidad de residencia, pero el fraude fiscal
no debería ser considerado un incentivo aceptable, por muy escasa que sea la oferta de vivienda en alquiler.
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