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El ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, se ha propuesto una tarea que hasta ahora ha resultado una
misión imposible: reformar en profundidad el marco legal que afecta a los funcionarios. Ayer dio el primer paso en ese
reto, al presentar las líneas maestras del futuro Estatuto Básico del Empleado Público, que parten de un documento
elaborado por un conjunto de expertos designados por el ministerio.
La novedad más llamativa de la reforma consiste en la manera de retribuir a los funcionarios. Sevilla, que se ha
comprometido a llevar al Congreso su plan antes de que finalice el año, pretende que los complementos salariales se
liguen más al cumplimiento de objetivos que a la antigüedad. Una medida valiente y acorde con el entorno económico,
que cada día se mueve más a golpe de incrementos de productividad.
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