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'Quienes me conocen saben que no me prodigo en cambios revolucionarios y menos en materia tributaria. Es mejor una lluvia
fina tras una buena reflexión que errar en un planteamiento apresurado'. Esta frase del vicepresidente Pedro Solbes,
resume muy bien la política fiscal llevada a cabo por el Gobierno en su primer año de legislatura, que contrasta con
los más de 2.000 cambios legislativos que afectan a impuestos, efectuados por el anterior Gobierno del PP en los cuatro
años anteriores.
El número dos de Solbes, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, lo define como 'sosiego
tributario', una tesis que ha triunfado frente a planteamientos más radicales, de otros miembros del Gobierno como Miguel
Sebastián, jefe de la Oficina Económica de Presidencia.
El IRPF, como estrella
La entrada en vigor de la reforma del IRPF, uno de los puntos estrella del programa económico de Zapatero, ha quedado
aplazada hasta 2007, cuando todos los agentes económicos apostaban por el próximo año. No obstante, Solbes ya ha
planteado sus líneas generales con 'cambios moderados' en el tributo. Se mejorará el trato a las rentas del trabajo,
se recortará el número de tramos del impuesto, y el tipo marginal máximo (ahora en el 45%); se mantendrá la deducción
por vivienda y se limitarán las aportaciones máximas a planes de pensiones. Aún no se sabe si habrá cambios en el trato
a las plusvalías a un año, barajándose una leve subida, del 15% al 18%.
Sociedades, en camino
Junto a la reforma del impuesto sobre la renta, el Ejecutivo tiene en mente para los próximos tres años modificaciones
en el impuesto de sociedades que adecuen su tipo general (ahora el 35%) a la media comunitaria, algo menor que en España.
La reforma de la financiación autonómica y la local obligará también al Ejecutivo a fijar nuevas competencias normativas
para las comunidades y municipios de forma que gestionen con más autonomía gran parte de los impuestos ahora cedidos.
Mientras esto llega, el Ministerio de Hacienda ha aprovechado estos últimos meses para introducir retoques mínimos en
la estructura fiscal actual. Por un lado, ha diseñado un nuevo plan contra el fraude, que potencie la investigación,
en busca de las grandes tramas organizadas.
Por otro lado, ha aprovechado los Presupuestos de 2005, para deflactar (actualizar en función del IPC) parcialmente la
tarifa del IRPF, una promesa que el PSOE incluyó en su programa electoral con el ánimo de que los contribuyentes no
pierdan poder adquisitivo con la inflación.
Los Presupuestos del Estado para este año incluyen también una mejora tributaria para las pymes. Concretamente, un
límite más amplio (8 millones de facturación máxima) para acogerse al régimen fiscal especial de pequeñas empresas.
También permite una amortización más acelerada de activos. Y Solbes ha prometido nuevos incentivos en los Presupuestos
que ya se está cocinando para 2006.
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