El análisis de los aparejadores, realizado sobre los costes de ejecución material de una vivienda de 30 metros cuadrados,
se produce tras la polémica por la intención del Ministerio de Vivienda de estudiar la viabilidad de construir viviendas
protegidas de alquiler de esta superficie.
El estudio concluye que la construcción de un edificio de cuatro plantas, de 200 metros cuadrados cada una, en el que
se habiliten de viviendas de 30 metros cuadrados asciende a 707.267 euros. Un 36,6% más que los 517.450 euros que supondría
construir en el mismo inmueble pisos tres veces más grandes, esto es, de 90 metros cuadrados.
En concreto, el tipo de edificio estudiado por el Colegio de aparejadores de Madrid es un edificio de 1.000 metros
cuadrados (repartidos en las mencionas cuatro plantas de 200 metros cuadrados cada una), un sótano para trasteros,
ascensor, los acabados de maderas, yesos y pinturas correspondientes, 50 metros cuadrados de urbanización con jardines
y otras dotaciones como video-portero, conexiones de telecomunicaciones y calefacción central, entre otras.
Lo que más cuesta
Del total de costes adicionales que la promotora debe afrontar al construir viviendas más pequeñas, los mayores son los
correspondientes a los distintos acabados, como alicatados y chapados, y los de carpintería, vidriería e instalaciones
de gas que, según sus cálculos, se duplican e incluso se triplican en algunos casos.
El estudio señala también los asociados a los movimientos de tierra, que se elevan un 74% para el caso de la promoción
antes descrita, los de las instalaciones de fontanería y gas (entre un 87 y 89% más) y los de cimentaciones y particiones
interiores, entre un 36% y un 37% más.
Otras tareas, como los cerramientos, pavimentos, construcción de falsos techos, los transportes y las telecomunicaciones,
y la urbanización no conllevarían mayores costes.
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