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El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, insistió ayer en que
«no parece razonable» mantener un incentivo fiscal a los planes de pensiones que beneficia principalmente a
los contribuyentes con rentas más altas. En una comparecencia ante la comisión de Economía y Hacienda del
Senado, Solbes reseñó que el sistema actual no incentiva el ahorro ni fomenta la previsión social complementaria,
sino que se limita a ofrecer una ventaja fiscal a corto plazo de la que se aprovechan los más adinerados. En 2002
la aportación media a los planes de pensiones se situó en 779 euros, importe que subió hasta 8.000 euros entre
los contribuyentes con rentas superiores a los 168.000 euros y hasta 9.000 euros en los de más de 360.000.
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