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El anuncio del vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, de que la entrada en vigor de la reforma del IRPF se producirá el 1 de enero de 2007 ha provocado reacciones encontradas entre los interlocutores políticos. El presidente del PP, Mariano Rajoy, afirmó ayer que "lo que ocurrió ayer con el IRPF es la demostración inequívoca" de que el Gobierno no tiene "programa ni criterio" económico, "ni la más remota idea de lo que va a hacer". Asimismo, el líder de los populares afirmó que "el respeto que le tiene el PSOE a los ciudadanos es cero" y que "piensan que la gente es tonta".
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Solbes reiteró ayer en declaraciones a la prensa que "no hay ningún retraso" en la aplicación de la reforma
fiscal y aseguró que son los plazos que estaban previstos. "A nadie le cabe en la cabeza" que la reforma del
IRPF pueda entrar en vigor en 2006, pues eso sería "como meter prisa al Parlamento" en la tramitación del texto,
dijo el vicepresidente.
"Siempre he trabajado con la hipótesis del 2007", dijo también Solbes, al resaltar que hay que hacer las cosas
"de forma prudente y progresiva".
El presidente del PP se mostró tajante al afirmar que "llevamos meses, si no años, oyendo hablar del tipo único,
de que iban a subir las tributaciones de las plusvalías y a desaparecer las desgravaciones por vivienda y fondos
de pensiones", y ahora "comparece Solbes para decirnos que en la declaración de la renta que tenemos que hacer en
2008 va a hacer unas reformas que no nos dice cuáles son". Para Rajoy, la actitud del Gobierno es "sorprendente y
una falta de seriedad manifiesta" porque "¿cómo van a generar credibilidad y confianza unos personajes que actúan
de esta forma?", se preguntó.
En su opinión, "lo mejor que nos puede pasar es que no hagan ninguna reforma fiscal porque si la hacen, volverán
a subir los impuestos", auguró.
Un año "perdido"
El portavoz adjunto del grupo parlamentario del PP, Vicente Martínez Pujalte, calificó de "nuevo fiasco" y de
"nuevo engaño" la decisión del Gobierno de retrasar hasta 2007 la entrada en vigor de la reforma fiscal, en vez
de hacerlo en 2006, "que es lo que todo el mundo había entendido".
Pujalte denunció que, en materia económica, el Gobierno "ha perdido un año entero" en el que "no ha hecho nada"
y "parece, por el anuncio de este retraso hecho por el señor Solbes, que vamos a perder toda una legislatura".
Según Pujalte, pese a que las reformas son necesarias, el Ejecutivo no las lleva a cabo porque es un Gobierno
"débil" e "incoherente", que no tiene "apoyos suficientes para sacar las reformas adelante".
Sobre la fecha de 2007, IU-ICV cree que ello dificulta que los Presupuestos Generales del Estado incluyan la
"ambiciosa" política social "a la que está obligado todo gobierno" por lo que emplazó al Ejecutivo a "corregir
de inmediato la mala orientación" de la reforma.
En opinión del portavoz de Izquierda Verde, Joan Herrera, con esta fecha "se prolongarán los efectos perniciosos
de las reformas llevadas a cabo por el PP".
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El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, estimó que la reforma fiscal no afronta ni la
reforma del impuesto de sociedades, ni la supresión del impuesto de sucesiones.
"El PSOE ha incumplido sus plazos al no llevar a cabo la reforma durante el segundo año de legislatura, tal
y como había anunciado", dijo Durán, y valoró que no se toquen las desgravaciones a la vivienda y que no haya
grandes cambios en la tributación de las plusvalías.
El PNV considera "razonable" retrasar la entrada en vigor de la reforma, pues los cambios tributarios deben
hacerse con "tranquilidad y sosiego" y es necesario que se produzca un "debate amplio" al respecto.
En opinión del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) la reforma está en la línea de prudencia y
moderación que se esperaba, pero mostró su "sorpresa" porque se haya retrasado un año su entrada en vigor.
En declaraciones a EFE, el presidente del REAF, Valentín Pich, lamentó también que la reforma fiscal se limite
al IRPF y no llegue a impuestos como el de Sociedades. |