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El secretario general para la Administración Pública, Francisco Javier Velázquez, explicó en un encuentro con los medios de comunicación los nuevos criterios de acceso a la Función Pública que el Gobierno aprobó el pasado viernes, junto a la convocatoria en el 2005 de 26.621 plazas de empleo público. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicará hoy el Real Decreto que contiene ambas medidas.
Velázquez precisó que los Ministerios, atendiendo a la antigüedad y a los méritos de los empleados que lo soliciten y después de someterse a un proceso selectivo, podrán primar o liberar de horas de trabajo a un cierto número de sus funcionarios para que puedan presentarse a pruebas selectivas que mejoren su situación profesional.
Sin embargo, señaló que esta posibilidad "no será generalizable" ni se podrá optar a ella todos los años. "Habrá una, dos, tres becas y se les dará una oportunidad, pero no todos los años. Serán los distintos Departamentos Ministeriales los que decidan las actuaciones a emprender", aseguró Velázquez, quien añadió que el primero en otorgar estas becas será el Ministerio de Administraciones Públicas (MAP).
Pero no sólo los que ya son empleados públicos podrán optar a becas que faciliten el periodo preparatorio de unas oposiciones. También podrá hacerlo cualquier persona que vaya a presentarse a unas pruebas de acceso a la Función Pública, primándose los mejores expedientes.
En cuanto a los interinos, Velázquez explicó que, en caso de haber trabajado como tales en la Administración, recibirán una puntuación adicional que se sumará a la obtenida en los exámenes correspondientes. En el supuesto de que una persona se hubiera presentado a unas pruebas pero que, por su nota, se hubiera quedado a punto de aprobar y fuera de plaza, la Administración podrá llamarles para cubrir un puesto de interino, formando parte de una especie de bolsa de empleo.
Agilidad en las pruebas
Velázquez destacó que los nuevos criterios de acceso a la Función Pública tienen por objetivo agilizar las pruebas selectivas para que se terminen en el mismo año en que se ofertan las plazas, adaptándose a las necesidades del puesto de trabajo vacante, reduciendo el temario de los exámenes e introduciendo pruebas "menos tradicionales", como test psicotécnicos o prácticas, en aquellas categorías que lo requieran. "Queremos que las pruebas selectivas sean muy similares a las que se realizan en el sector privado", afirmó.
El secretario general para la Administración Pública insistió en que ello no supone eliminar las oposiciones, sino modernizar los técnicas de gestión y evitar que sean las pruebas memorísticas las únicas que computen. En cualquier caso, aclaró que los exámenes de conocimiento seguirán teniendo mucho peso, especialmente en los cuerpos superiores, donde no se realizarán test psicotécnicos.
Según Velázquez, en los últimos ocho años, se ha incrementado "de forma desproporcionada" el número de temas a memorizar por los aspirantes a un empleo público, concediéndoles después poco tiempo para su exposición. Por ello, entre los criterios aprobados por el Gobierno, se encuentra la posibilidad de que se reduzcan los temas objeto de la prueba, fusionándolos con otros o incluso dejando su análisis para los cursos selectivos -aquellos que se realizan una vez aprobada la oposición-.
Otra novedad la constituye la posibilidad de que en los casos en los que sea posible, y previo acuerdo de los Ministerios competentes, se establezcan programas o módulos de cursos selectivos comunes a distintos cuerpos y escalas de la Administración del Estado.
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