Por primera vez se ha roto la tradición de que el presidente del Consejo General del Notariado sea el decano del colegio de Madrid. Durante los próximos tres años, este puesto
lo ocupará el decano de Barcelona, José Marqueño de Llano, quien opina que su nombramiento
'muestra un signo de normalidad' y 'no hay que darle más importancia al tema del lugar de procedencia del decano'.
Pregunta. ¿Qué tiene planeado hacer al frente del consejo
general del notariado?
Respuesta. En esencia, seguir con la política impulsada
en los seis años anteriores, profundizar en ella, explotar aquello
que se ha conseguido e intentar conseguir lo que estaba previsto
y que por alguna razón, como por la falta de tiempo, no se ha
conseguido.
P. ¿Por ejemplo?
R. Por ejemplo, en el plano europeo la convergencia con
Europa. El notariado español tiene mucho que decir y un papel
protagonista. Conseguir un documento homogéneo de libre circulación
por Europa será fundamental para el tráfico jurídico, y que
esa homogeneidad venga dada por los requisitos que del documento
existen en España sería bueno para todo el tráfico en general.
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'El cobro por arancel es bueno. En Holanda se liberalizó y el servicio se encareció'
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P. ¿No existen demasiadas diferencias en el notariado europeo para conseguir
esa homogeneidad?
R. Hay que distinguir el sistema anglosajón y el continental,
que es en el que el notariado español es pionero.
P. ¿A qué se refiere cuando dice que el notario español
es pionero?
R. A que la intervención del notario en el sistema español
se rodea de una serie de requisitos que benefician al ordenamiento
jurídico, agilizan el tráfico y le dan seguridad. No se trata
tanto de una autenticidad formal, sino de una autenticidad material
del documento.
El notario tipo español es un funcionario público que el Estado pone entre las partes para asesorarlas, para evitar los egoísmos de una frente a otra, para evitar sus errores y además para impedir que ambas partes, con sus confabulaciones, afecten al interés general. Lo importante es que el que el que otorgue un documento sepa lo que hace, esté suficientemente informado y tenga las suficientes garantías para que exista una justicia material. Este es el reto en el aspecto europeo.
P. ¿Y en España se avecina algún cambio en el sistema
notarial?
R. Bueno, hay que poner al día un sistema que se instauró
a finales del siglo XIX. En esencia es válido, pero los retos
son distintos. Apoyamos decididamente la iniciativa del Ministerio
de Justicia de elaborar una Ley de Seguridad Jurídica Preventiva.
Luego hay que ver cómo se incardinan en la función notarial las nuevas tecnologías, que son un instrumento jurídico ajeno al nuestro. Son más propias de un sistema anglosajón, donde la base fundamental es la autenticidad formal. En nuestro sistema lo importante es la autenticidad material, es decir, que lo que subyace detrás del documento sea de auténtica justicia.
P. ¿Entonces cómo van a aplicar las nuevas tecnologías?
R. Las tenemos que utilizar, pero sin que desnaturalicen
la función del notario. Nunca podrán suplantar la acción del
notario. Lo que pasa es que éste tendrá nuevas herramientas
que le ayuden a agilizar los procesos. Si la esencia de la actividad
notarial no es sólo identificar a las partes, sino apreciar
su capacidad, asegurarse de que no están presionadas y de que
están en prefecto uso de la razón, de aconsejar de lo que está
haciendo, de informar de las consecuencias... y controlar la
legalidad asegurando al Estado que se cumplen las normas, entonces
difícilmente las nuevas tecnologías podrán suplir a la función
notarial. Es imposible que sustituyan la labor de fedación del
notario.
P. ¿Cree que la sociedad conoce y entiende bien el papel
que desarrollan los notarios?
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'El notario debe asegurarse de que las partes no están presionadas'
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R. Creo que sí, al margen de que crean que la notaría es cara, porque piensan
que lo que se paga en la notaría es todo para el notario y no
es así.
P. ¿Cree que es bueno que se mantenga el sistema de cobro
por aranceles?
R. Sí, es conveniente porque somos funcionarios que ejercemos
en régimen de profesión liberal. Además, en Holanda por ejemplo,
se liberalizaron los aranceles y el servicio se encareció.
P. ¿Está encima de la mesa del consejo general del notariado
el tema recurrente de la posible unificación con los registradores?
R. Encima de esta mesa se refiere a la del pleno del
consejo no está. La unificación con los registradores es un
tema puramente accidental e instrumental. No es en sí ni bueno
ni malo. Y no le digo que no sea partidario sino que es un tema
instrumental. Si vamos a mejorar lo esencial y a evitar disfunciones,
perfecto. Pero una fusión en sí misma considerada no es buena
ni mala, es neutra.
P. ¿Y cree que hay disfunciones?
R. Sí, hay disfunciones, y una, ojo!, una de las que
se podían corregir podría ser la de la unificación, pero yo
no digo que estoy ni a favor ni en contra. No centremos que
la solución a las disfunciones sea la unificación con los registradores
o no. No me manifiesto ni a favor ni en contra. Si es para bien,
a favor. Si es para mal, en contra.
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