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El endeudamiento de las familias españolas continuó acelerandose durante el tercer trimestre del 2004, periodo en el que alcanzó los 574.694 millones de euros, equivalente al 73% del Producto Interior Bruto, lo que supuso un incremento del 18,5% respecto a los mismos meses del ejercicio anterior, según datos difundidos por el Banco de España.
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Los principales responsables de este nuevo repunte de la deuda familiar fueron, como en anteriores ocasiones, los bajos tipos de interés, la subida del precio de la vivienda y el crecimiento de la renta disponible.
Sin embargo, la riqueza financiera neta de las familias aumentó un 2,8% en el tercer trimestre del año, hasta los 715.596 millones, gracias, sobre todo, a la recuperación de los activos en acciones y participaciones en fondos de inversión.
La deuda financiera de las familias creció fundamentalmente por el incremento de los préstamos a largo plazo, que aumentaron un 20,8% respecto al tercer trimestre del 2003, que se situaron en 480.158 millones de euros.
Además, los préstamos a corto plazo aumentaron un 11,1%, hasta los 26.819 millones; los créditos comerciales y anticipos sumaron 42.729 millones, un 9,6% más, mientras que el resto de cuentas pendientes de pago llegó hasta los 24.987 millones, un incremento del 3%.
Por su parte, los activos financieros de las familias españolas aumentaron un 9,2% en el tercer trimestre del 2004 respecto al mismo periodo del año anterior, situándose en 1.290.290 millones de euros. Esta recuperación de los activos se debió fundamentalmente al incremento registrado en acciones y participaciones en fondos de inversión, que se elevaron un 11,4% respecto a los mismos meses del 2003, hasta los 479.789 millones de euros.
Tanto el dinero en efectivo y depósitos en manos de las familias como las reservas técnicas de seguro, los seguros de vida y para siniestros y los fondos de pensiones, aumentaron un 7,7 y un 9%, respectivamente, hasta los 524.564 millones en el caso de los primeros y los 199.530 millones en los segundos.
El "motor" principal del creciente endeudamiento sigue siendo, según el Banco de España, la fuerte expansión de la financiación para la adquisición de viviendas, normalmente con hipotecas contratadas a tipos de interés variable.
Sin embargo, al mismo tiempo se produjo un importante aumento de la riqueza de las familias, tanto en activos reales, mediante la adquisición y revalorización de viviendas, como en activos financieros, con una pérdida de importancia relativa del efectivo y los depósitos bancarios y un incremento de los instrumentos negociables.
Así, los activos de renta variable duplicaron su peso relativo en la cartera de las familias, hasta el punto de equiparar aproximadamente la participación del efectivo y los instrumentos de renta fija. Por todo ello, las rentas de capital de las familias son menos sensibles a las variaciones de los tipos de interés, cuya influencia sobre las rentas familiares se ha debilitado considerablemente, aunque en contrapartida se incrementa de forma sustancial la exposición directa a las variaciones en los precios de los activos reales y financieros.
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