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El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, aseguró ayer que son empresarios y sindicatos los que deben discutir el mecanismo a establecer en el Estatuto de los Trabajadores para que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no pierda poder adquisitivo en el futuro, e incluso abrió la puerta a que el sistema que finalmente se adopte no sea de carácter anual, sino "en periodos más amplios". En todo caso, Caldera ha dejado en manos de los agentes sociales qué hacer para zanjar la polémica abierta por el rechazo de la CEOE a la inclusión de una cláusula de revisión salarial. El caso es que los sindicatos no piensan renegociar lo que creen que ya se pactó en su día y piensan que el ministro está haciendo una clara dejación de funciones al no aprobar lo acordado.
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El titular de Trabajo reiteró que Gobierno y agentes sociales comparten la "cuestión de fondo", esto es, la necesidad de dotar al SMI de una fórmula que impida que sus perceptores pierdan poder de compra. "Cómo se haga esto, deben discutirlo ellos", afirmó en declaraciones a Antena 3. El Gobierno, dijo, "gestionará con el consenso de todos un sistema que permita, quizá en periodos más amplios, que no haya pérdida de poder adquisitivo, porque en eso estamos de acuerdo".
En este punto, Caldera se mostró convencido de que "habrá otra vez acuerdo en la mesa de diálogo social" e insistió en que hay formas de gestionar el acuerdo que avaló el Consejo de Ministros el pasado 30 de diciembre "que no supongan una indiciación automática del resto de los salarios". El ministro consideró "lógico" que tanto el vicepresidente económico, Pedro Solbes, como la CEOE tengan el "temor" de que la cláusula automática de revalorización del SMI pueda generar "efectos negativos" sobre la economía, pero inmediatamente después añadió que "eso no va a suceder".
Caldera, que dijo tener "plena coincidencia" con Solbes, recordó que el SMI subirá hasta el 2008 por encima de la inflación, para cumplir el compromiso del Gobierno de acercarlo hasta los 600 euros al mes. "Eso lo aceptan los empresarios, porque todavía hoy tenemos el SMI más bajo de Europa", agregó. El titular de Trabajo manifestó además que "no debe dudarse" de que la posición del Ejecutivo es la misma que adoptó el pasado 30 de diciembre, y negó de forma rotunda que se haya roto el diálogo social por el SMI, "aunque a algunos les hubiera gustado que eso sucediera".
En este sentido, Caldera recordó que si España ha sido capaz de generar 400.000 empleos y ganar medio millón de afiliados a la Seguridad Social ha sido gracias al diálogo social. "Sindicatos y empresarios son tan responsables como para saber que el diálogo social ha rendido excelentes resultados a España y esto va a continuar así", concluyó.
El no de los sindicatos
Pero los sindicatos parecen tener claro que no van a volver a negociar lo que creen que se acordó a final de año junto al Gobierno y la patronal. CCOO insistió ayer en que las negociaciones para la reforma del SMI están "cerradas" y advirtió de que es el Gobierno, y
no los agentes sociales, quien tiene la responsabilidad de articular las medidas oportunas para dar cumplimiento al acuerdo alcanzado el pasado 30 de diciembre.
Para el sindicato, resulta "poco edificante" que Caldera "ignore" sus funciones políticas y traslade a patronal y sindicatos una responsabilidad que corresponde al Ejecutivo "en exclusiva", máxime cuando el Consejo de Ministros asumió el documento pactado inicialmente, en el que se incluía una cláusula de revisión salarial automática de carácter anual.
En esa misma línea, el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, reiteró que el
tema de la revisión del salario mínimo está "cerrado" para los sindicatos y volvió a emplazar al Gobierno a gestionar el acuerdo que él mismo asumió en el Consejo de Ministros.
El representante sindical manifestó, además, que el Ministerio de Trabajo no se ha puesto en contacto con UGT para trasladarle su deseo de que, junto a CCOO, abra una negociación con la CEOE para solucionar este asunto. Desde la organización dirigida por Cándido Méndez se insiste en que ya hay un acuerdo —con cláusula de revisión incluida—, que es el que debe aplicarse y ante el que no caben negociaciones de ninguna clase. |