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El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, aseguró ayer que no existen diferencias "de fondo" entre Gobierno y agentes sociales sobre la necesidad de garantizar el poder adquisitivo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), por lo que aseguró que el Ejecutivo gestionará el acuerdo alcanzado, tratando de buscar "el máximo consenso posible". Trabajo estudia ya retirar la polémica cláusula de revisión automática del SMI, rechazada de pleno por la patronal CEOE, y buscar fórmulas alternativas, aunque los sindicatos ya avisan
de que no aceptaran negociar sobre lo ya acordado, y piden al Gobierno que cumpla y apruebe lo que pactó.
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Durante una intervención en el Pleno del Consejo Económico y Social, Caldera negó rotundamente que el diálogo social "se haya roto" después de la negativa de la patronal a firmar el acuerdo del SMI, e insistió en que todas las partes, incluida la CEOE, se han mostrado a favor de introducir un mecanismo para evitar pérdidas de poder adquisitivo a los perceptores de esta renta.
"En la cuestión de fondo no hay diferencias, por eso el Gobierno gestionará el acuerdo alcanzado el pasado 30 de diciembre, buscando el mayor consenso posible con los interlocutores sociales", manifestó Caldera, quien precisó que las discrepancias de los empresarios proceden de la fórmula barajada inicialmente: la inclusión de una cláusula de revisión salarial automática y referenciada a la inflación pasada.
Tras las declaraciones del ministro, el secretario general de Empleo, Valeriano Gómez, más explícito, reconoció que el Gobierno está dispuesto a "agotar todas las vías" antes de aprobar una medida que cuenta con el rechazo de la patronal y que no descarta ninguna
fórmula alternativa a la cláusula de revisión salarial.
Sin embargo, los secretarios de Acción Sindical de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Toni Ferrer, se mostraron tajantes y dieron las negociaciones por "cerradas", subrayando que no cabe ninguna fórmula alternativa que no sea la cláusula de revisión incluida inicialmente.
El diálogo social no está roto
Durante su intervención en el CES, Caldera afirmó que "hay razones de peso" para que el diálogo social continúe su desarrollo, superando "cualquier escollo" que aparezca en su camino. "Hay que salvaguardar el proceso", insistió el ministro, que añadió que tanto sindicatos como empresarios no han dado el diálogo social por "roto" después de lo sucedido en los últimos días.
Caldera destacó que el diálogo está funcionando bien y dando buenos resultados y subrayó que "no se debe juzgar" todo el proceso por un "fotograma fijo" o la existencia de divergencias "puntuales". De lo contrario, dijo, "se estarían desvirtuando los esfuerzos que hacen todas las partes". El titular de Trabajo reafirmó el compromiso del Gobierno con la Declaración de la Moncloa y "su plena vigencia", y señaló que este documento constituye la "hoja de ruta"
de las reformas y políticas a abordar en los próximos años.
El ministro aprovechó también su intervención para animar a empresarios y sindicatos a que renueven el Acuerdo Interconfederal de Negociación Colectiva (ANC) debido a los buenos resultados que estos pactos sociales han tenido sobre la economía y los precios a través de la moderación salarial.
No a una fórmula alternativa
Al pleno del CES asistieron también los secretarios de Acción Sindical de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Toni Ferrer, quienes valoraron positivamente que Caldera reafirmara en su discurso los compromisos de la Declaración de la Moncloa, así como su intención de gestionar el acuerdo del SMI.
Pero, preguntados por la intención del Ministerio de agotar todas las fórmulas posibles
antes de introducir una cláusula de revisión a la que CEOE se opone, Toxo y Ferrer aseguraron que las negociaciones quedaron "cerradas" el pasado 22 de diciembre y desde el mismo momento en el que el Gobierno asumió el contenido del acuerdo. "Por tanto, ahora lo que corresponde es que el Ejecutivo gestione con coherencia sus compromisos y su propio acuerdo", insistieron.
Los representantes sindicales recordaron, además, que la búsqueda de un mecanismo de
revisión para el SMI ya estaba contemplada en el Decreto Ley del pasado mes de julio en el que se aprobó un aumento del 6,6% en la cuantía de esta renta. En dicho Decreto, convalidado posteriormente en el Congreso, se daba un plazo de tres meses (hasta abril) para que las partes encontraran la fórmula de revisión correspondiente.
Toxo y Ferrer entienden que esa tarea ya se ha hecho y que la cláusula incluida en el
acuerdo es la única fórmula válida. Además, explicaron que el Decreto especifica además que de la aplicación del SMI queda excluida la negociación colectiva, por lo que no se produce "el efecto arrastre" y las "perversiones" sobre las que habla la patronal al exponer su rechazo a la cláusula de revisión.
Los representantes sindicales subrayaron también que el SMI afecta directamente a un colectivo reducido de trabajadores (menos de 200.000 trabajadores) e insistieron en que este "desencuentro" no justifica una "ruptura" del diálogo social ni la posible oposición de la CEOE a firmar la renovación del pacto de convenios.
En este punto, Toxo y Ferrer emplazaron a la organización empresarial a convocar cuanto
antes una reunión para iniciar las negociaciones que lleven a la renovación del ANC, alegando que no se puede retrasar más y que el acuerdo, y la política salarial contenida en el mismo, ha resultado útil tanto a las empresas como a los trabajadores. |