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El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, afirmó ayer que el Gobierno no ha decidido todavía ni tiene un proyecto concreto sobre las deducciones del IRPF, por lo que consideró "prematuro" sacar conclusiones en este sentido por "una frase" del secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
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Tras intervenir en la sesión de control al Gobierno en el Senado, Solbes indicó que el programa electoral del PSOE contemplaba una reforma del IRPF y una revisión de los actuales sistemas de exenciones para ver en qué medida el equilibrio entre tipos impositivos y deducciones fiscales favorece a unos y otros contribuyentes.
En este sentido, afirmó que, dentro de este marco de reflexión, Hacienda está dispuesta a analizarlo "todo" y por supuesto también la revisión de las deducciones fiscales. No obstante, reiteró que el Gobierno no tiene todavía ninguna decisión ni ningún proyecto concreto, ya que es un tema que se abordará a lo largo del 2005.
Preguntado por si el Ejecutivo respetará la moción aprobada el martes por el conjunto de
los grupos parlamentarios del Senado, en la que se pedía el mantenimiento de las deducciones del IRPF "reconocidas", el ministro aseguró que el Gobierno siempre tiene en cuenta las decisiones del Parlamento y que cualquier modificación legal que se produzca en este impuesto tendrá que pasar por ambas cámaras.
Por otra parte, el vicepresidente apostó por avanzar en la armonización de la base imponible del Impuesto sobre Sociedades en el seno de la UE, aunque admitió que, dadas las "ventajas fiscales" de gran parte de los países de la ampliación, será una tarea "difícil", ya que cualquier cambio del impuesto debe aprobarse por unanimidad.
En la sesión de control al Gobierno, Solbes defendió la idoneidad de poner en marcha una
base unificada del impuesto, tal y como ha propuesto la Comisión Europea, lo que permitiría, además de eliminar las ventajas fiscales de algunos miembros, hacer comparaciones más homogéneas entre los Estados de la UE. Añadió que se trata de una propuesta que no fue apoyada por el Gobierno del PP, pero que el actual Ejecutivo sí respalda.
"El Impuesto sobre Sociedades se aplica de forma muy distinta en cada uno de los países miembro, lo que ha dado lugar a abusos y a que se pusiera en marcha un código de conducta para tratar de resolver aquellas situaciones que suponían ventajas no aceptables para los demás", subrayó Solbes, tras asegurar que, al margen de este código, la Comisión Europea considera conveniente homogeneizar la base del impuesto.
Por el contrario, se mostró más reticente con la propuesta franco-alemana, de poner en
marcha unos mínimos para el Impuesto sobre Sociedades. "Es un punto mucho más discutible si no tenemos claro cuáles son los elementos de referencia. Por eso, yo aquí soy mucho más
cauto y prefiero avanzar en la primera propuesta, que es la de tener una base más homogeneizada entre los diferentes estados miembro", reiteró.
En cualquier caso, reconoció que avanzar en este punto será un tema "difícil", complicado
aún más por la ampliación de la UE, dado que la inexistencia de normas previas al proceso
de ampliación, hace que de hecho se consolide la situación fiscal de los nuevos países miembros, lo que significa -añadió- que algunos países con "ventajas fiscales claras" van
a seguir manteniendo su posición. |