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El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, no se siente "incómodo" en el Gobierno. En unas jornadas organizadas por la Asociación Profesional de la Dirección (APD) sobre los Presupuestos del 2005, Solbes respondía de esta manera a una pregunta de uno de
los asistentes sobre si se siente el Iker Casillas del Gobierno, en clara referencia a las supuestas discrepancias que mantiene con otros miembros del Ejecutivo y a la necesidad de "parar balones" ante algunas de las medidas propuestas por sus colegas.
"Puedo estar más o menos cómodo con algunas cosas, pero mi compromiso es estar aquí y pienso mantenerlo hasta el final", subrayó. "Iker Casillas debe estar claramente por debajo de la media de edad del Real Madrid y mi situación es exactamente la contraria", bromeó Solbes, quien, a continuación, afirmó que llegó a Madrid, tras su paso por la Comisión Europea, siendo consciente de las "dificultades" con las que se iba a encontrar, dado que en este Ejecutivo hay ministros con menor experiencia que él.
En todo caso, el vicepresidente reconoció que, aunque no se siente "incómodo" hasta el punto de considerar que las decisiones que ha adoptado el Gobierno sean "imposibles", sí que con alguna de ellas puede sentirse "menos cómodo".
Ingresar más, y no menos, de lo previsto
Lo que parece tener muy claro el vicepresidente es la viabilidad del crecimiento económico previsto para el año próximo y que los Presupuestos que ha diseñado son creíbles. La principal crítica al respecto formulada por el PP y algunos expertos es que difícilmente se pueden cumplir los objetivos de gasto establecidos por el Gobierno socialista, cuando los ingresos fiscales previstos son exagerados.
Sin embargo, en las mismas jornadas el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, aseguró que no sólo los ingresos fiscales del Estado no están sobrevalorados, sino todo lo contrario, están "infraestimados". El Gobierno prevé un aumento del 8,6% en los ingresos tributarios, lo qe supone 1,5 puntos más de crecimiento que en los PGE del 2004. Destaca el aumento del 12,6% en el Impuesto de Sociedades y el 9,1% previsto
en el IRPF.
Ya en su intervención en las jornadas, el vicepresidente Solbes habló fe la próxima reforma fiscal, y preguntado por la posibilidad de que el Gobierno reduzca el Impuesto sobre Sociedades, señaló que esta reforma puede plantearse a lo largo de la legislatura y de manera "muy vinculada" a la reforma del IRPF, en la que el Gobierno ya está trabajando de cara al próximo año. Además, recordó que hay que tener en cuenta la diferencia entre el tipo nominal y el real, situado en el 35%, y se mostró partidario de ver si el modelo actual del impuesto "tiene sentido" o si se pueden priorizar de otra forma ciertas actuaciones empresariales.
Acuerdos "baratos" con ERC e IU
En cuanto a los acuerdos que ha alcanzado el PSOE con ERC e IU para lograr su apoyo a los Presupuestos, Solbes afirmó que las contrapartidas que ha aceptado el Gobierno son "más baratas" que las que obtuvieron los nacionalistas en 1996 con el Ejecutivo en minoría del PP, porque se trata de acuerdos "más temporales", y destacó que todas las nuevas medidas entran dentro del margen que tenía Hacienda, aunque sí reconoció "algunas desviaciones".
Dicho esto, indicó que durante el debate presupuestario se ha producido un análisis de los Presupuesto desde una perspectiva "territorial", con la que no se mostró de acuerdo. En este sentido, afirmó que los diferentes partidos regionales quieren más inversiones que las de este año y por encima de la media, lo que centra el debate casi exclusivamente en el volumen de inversiones con argumentos "difíciles de entender". "No es una buena práctica y debemos ser capaces de mejorar en el futuro", subrayó.
"Muerta" la estabilidad presupuestaria
En el debate no faltó la posición del Partido Popular. Para el secretario ejecutivo de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete, el principio de estabilidad presupuestaria
es "letra muerta" en los PGE del 2005, ya que "ponen en peligro" el 'déficit cero' con una previsión de ingresos "forzada al máximo", de tal forma que será difícil alcanzarla, advirtió, "salvo que el Gobierno espere recaudar a través de la inflación".
El portavoz económico del PP afirmó que tanto las grandes cifras del presupuesto como las "escasas medidas" que lo acompañan "no parecen responder" a un modelo de crecimiento económico "claro", sino que éste es resultado de los acuerdos a los que el PSOE ha llegado con otras fuerzas políticas. "El Gobierno ha dilapidado los seis primeros meses, porque no
ha tomado ninguna decisión económica relevante", precisó.
También dio su opinión al respecto el ex secretario de Hacienda, ahora europarlamentario, Cristóbal Montoro, que criticó que las cuentas del próximo año propongan un aumento del
gasto total "muy por encima" del registrado en años anteriores, y afirmó que pretender que con este aumento del gasto se hace a la economía española más productiva es una concepción
de política económica "equivocada".
"En España los agentes económicos se fiaban de la política económica del Gobierno", subrayó Montoro, tras asegurar que la receta para mejorar la productividad es la defensa del equilibrio presupuestario, las reformas estructurales y las rebajas de impuestos programadas. Así, indicó que no se trata de que una partida crezca más que otra, sino de respetar el equilibrio de las finanzas públicas, conteniendo el gasto y generando confianza y credibilidad en la política económica.
Advertencias de la patronal
De parte de la patronal CEOE, su vicepresidente, Arturo Gil, aseguró que los PGE para el
2005 son "un poco optimistas" en sus previsiones de crecimiento económico y consideró "muy difícil" que la economía española pueda crecer el próximo año a un ritmo del 3% si se mantienen "incógnitas" como el actual precio del petróleo. Asimismo, señaló que el PIB tampoco crecerá este año el 2,8%, tal y como mantiene el Ejecutivo.
En su intervención en las jornadas Gil subrayó, además, que las cuentas del Estado para el 2005 son también "complicadas", debido a los apoyos políticos que precisará el Gobierno para su aprobación, y al mismo tiempo "continuistas", pues no aportan ninguna novedad en lo que afecta a las empresas. "No hay elementos sustantivos que hagan pensar que estos presupuestos vayan a ayudar a la actividad económica de las empresas", agregó. |