Internet y la prensa económica son dos de las nuevas fuentes de información a las que recurrirán los inspectores de Hacienda, con el fin de descubrir posibles focos de fraude al fisco, una tarea en la que el Estado hace poco o muy poco, según casi la mitad de los españoles. Otro de los surtidores de datos para los 'policías' de la Agencia Tributaria será el trabajo de calle, las pesquisas casi 'a pie de obra', símil muy apropiado ya el sector inmobiliario será foco de atención prioritario en su labor. Las grandes empresas, determinados colectivos de autónomos y las compras de lujo también serán revisados a fondo.
Mientras los dos partidos mayoritarios volvieron a cruzarse esta semana reproches sobre cuál es el mejor método para perseguir el fraude, en el Ministerio de Economía y Hacienda concretan los detalles de su plan de lucha en esta materia.
Nuevas formas
No van a cambiar los objetivos de su investigación -no en vano, los grupos más dados a defraudar apenas han variado en los últimos años-, pero sí las formas. Los nuevos gestores socialistas sostienen que con el PP se ha focalizado la actividad en los contribuyentes, y
se ha prestado poca atención a los que no declaran, aquellos que viven en una especie de 'limbo' fiscal.
A partir de enero de 2005, la Agencia Tributaria va a dejar en un segundo plano a los declarantes, incluidos aquellos que se equivocan en los datos que señalan, o que incluso omiten algunos de cuantía menor. Su atención se centrará en la 'caza mayor', que es como
los expertos califican a las grandes compañías y, sobre todo, en la economía sumergida que, según datos no oficiales, movería cerca de 59.000 millones de euros (sin tener en cuenta la inflación), cifra que equivale al 21% del PIB. Para muchos, es ahí donde realmente se mueven los billetes grandes de 500 euros.
Para abrirse paso en esa 'jungla', el nuevo equipo de la Agencia, encabezado por Luis Pedroche, apuesta por cambiar la forma de investigar, priorizando los datos que se obtengan por procedimientos propios frente a los facilitados por los agentes económicos. Además, se usarán métodos alternativos (en realidad, ya se recurre a algunos, pero no de forma extensiva), como Internet y los medios económicos, junto a algunos seminarios y ámbitos profesionales concretos, donde la información se maneja 'in situ', casi 'boca a boca', y es necesario estar allí para saber donde se mueven importantes cantidades de dinero.
Aumentará así de forma sustancial el 'trabajo de calle', algo con lo que están de acuerdo
los inspectores, aunque demandan más medios para ello. Ahora, menos de una tercera parte de este colectivo, formado por 1.600 profesionales, se dedica realmente a investigar. «Si un funcionario de Hacienda deja de hacer una cosa para centrarse en otra, eso tiene un coste», apunta Ignacio Fadón, presidente de la Organización Profesional de Inspectores (APIFE),
quien advierte que sin financiación suficiente, el plan «se quedará en agua de borrajas».
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