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El fuerte tirón de los precios de la vivienda entre 1995 y el 2003 ha permitido
a la Hacienda Pública incrementar considerablemente la recaudación por IVA, impuesto que grava la
compra de los bienes inmobiliarios de nueva construcción. En concreto, el 35% del crecimiento de la
presión fiscal del IVA, la diferencia entre el incremento de la recaudación y el aumento del PIB, en
este periodo se explica por el aumento del precio de la vivienda, según un estudio de la Fundación
de las Cajas de Ahorro Confederadas (Funcas).
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De acuerdo con este análisis, si el gasto en vivienda nueva, que se multiplicó por 3,4 en este periodo, hubiera crecido al mismo ritmo que otros elementos del consumo, la recaudación por IVA habría crecido a un ritmo medio casi un punto inferior, moderando el crecimiento de la presión fiscal.
En concreto, mientras que la recaudación por IVA creció a un ritmo medio del 9,1% anual entre 1995 y el 2003, el PIB nominal lo hizo a una tasa media del 6,8% en este mismo periodo, con lo que la presión fiscal del impuesto creció durante estos mismos años. De esta manera, los ingresos por IVA aumentaron como media 2,3 puntos más que el PIB, que sólo creció por encima de la recaudación de este impuesto en el 2001.
Sin embargo, Funcas indica que este aumento de la recaudación no se explica ni por la variación de los tipos impositivos del impuesto, que son los mismos que se fijaron en 1995, ni por cambios significativos en los productos gravados por IVA que se consumen. Por tanto, afirma que la explicación de este aumento está en el incremento del precio de la vivienda nueva, producto gravado por este impuesto.
Precio de la vivienda y gasto de las administraciones públicas
El informe de las cajas de ahorros indica que los productos que impulsaron en este periodo el crecimiento de la base imponible del IVA por encima del PIB nominal fueron tanto la subida del precio de la vivienda nueva, como el gasto de las administraciones públicas. Concretamente, la vivienda aportó un 35% al crecimiento de la presión fiscal del impuesto y el gasto de las administraciones públicas, un 7%.
Por el contrario,la fundación precisa que la evolución del gasto en consumo de los hogares fue más pausada que la del PIB nominal, ya que los precios de consumo crecieron por debajo de la actividad económica, con lo que su evolución no sólo no contribuyó a incrementar la presión fiscal del IVA, sino que favoreció su reducción.
Un tipo del 7% en el IVA, inferior al del consumo
Pese a que el aumento del precio de la vivienda ha contribuido de manera considerable al incremento de la recaudación por IVA, el estudio de Funcas pone de manifiesto que el tipo efectivo del impuesto, el que realmente se paga, pasó del 11,4% en 1997 al 10,7% en el 2002, siete décimas por debajo, debido a que el tipo del IVA que se aplica en la compra de viviendas de nueva construcción es del 7%, inferior al tipo del 16% aplicado a la mayoría de los bienes de consumo.
"La vivienda tiene un tipo del 7% en el IVA, inferior al del consumo, y al haber crecido el gasto en vivienda a una velocidad mucho mayor en el periodo considerado, tira hacia abajo del tipo teórico calculado para el gasto final sujeto a este impuesto, con lo que el resultado final es una ligera reducción del tipo medio", subraya el estudio. |