Jesús Caldera, ministro de Trabajo y Asuntos sociales dio ayer marcha atrás. En una respuesta
parlamentaria dirigida a la diputada popular Susana Camarero, el Ejecutivo consideró oportuno
"en el momento actual" no extender a las madres sin empleo las actuales deducciones por maternidad
de 1.200 euros anuales (cien euros mensuales de ayuda si se pide por anticipado) que reciben las
trabajadoras por cada hijo menor de tres años. El Gobierno argumentó que el aplazamiento no significará
que no se vaya a llevar a cabo ni tenga "perjuicios en su estudio para el próximo proceso de reforma
del IRPF", que se realizará el próximo 2006.
El pasado 27 de abril, Jesús Caldera anunció que modificaría la ayuda vigente desde enero de 2003 para
hacerla accesible también a las madres no trabajadoras. Actualmente, sólo se benefician aquellas que
cotizan por cuenta propia o ajena, dadas de alta en la Seguridad Social o en una Mutualidad y que convivan
con sus hijos menores de tres años, simpre que éstas no obtengan una renta anual superiror a los 8.000
euros.
En abril, Caldera presentó la reforma como un incentivo destinado a construir una "política familiar
más intensa" y un impulso para fomentar la natalidad de España, de manera que fuera posible compaginar
la vida laboral y familiar.
Según el Gobierno, al tratarse de una ayuda destinada a compensar los costes de la incorporación de la
mujer al mercado del trabajo, la actual deducción requiere que la beneficiaria esté dada de alta en la
Seguridad Social, por lo que "ha motivado la no aplicación generalizada a las madres con hijos menores
de tres años".
Pese a las críticas del Gobierno al actual sistema, desde su creación en enero de 2003 hasta mayo de 2004,
más de 715.500 mujeres trabajadoras han accedido al abono anticipado de la deducción por maternidad.
Distintos objetivos
En 2003, el Gobierno del Partido Popular lanzó un paquete de reformas fiscales entre las que se encontraba
la deducción en el IRPF para las madres trabajadoras. El objetivo del Gonierno era incentivar el empleo y
la incorporación de la mujer al mercado laboral. Con ello se pretendía que las mujeres no abandonasen el
trabajo durante los primeros años de maternidad y se pudieran crear otros puestos de trabajo indirectos
en guarderías, centros infantiles, etc.
El PSOE, desde la oposición, siempre ha criticado esta ayuda como injusta y parcial, al considerar que
no era verdaderamente un incentivo para las familias españolas ni para la natalidad, que en nuestro país
está en 1,2 hijos de media por mujer, tasa que no garantiza el relevo generacional.
Pero la promesa de Jesús Caldera de extender la paga mensual de 100 euros por hijo a las madres no
trabajadoras para facilitar su acceso al trabajo o el ayudar a su vida familiar, deberá espera, al menos
hasta la configuración del nuevo IRPF prevista para 2006.
Falta de palabra
La portavoz del Grupo Popular en el Congreso en la Comisión Mixta de los derechos de la Mujer, Susana
Camarero, criticó al Ministerio de Trabajo por la respuesta dada a los diputados y por el incumplimiento
de la promesa de Caldera.
"Los socialistas han engañado una vez más a la ciudadanía en general, y a las mujeres en particular, al
negar una ayuda para todas las madres con hijos menores de tres años cuando en su día se le 'llenó la boca'
de críticas al Gobierno del PP por no llevar a cabo esta medida al considerarla raquítica", declaró la
diputada popular a Europa Press.
Camarero recordó al PSOE que el hecho de que 715.000 madres hayan accedido al abono anticipado desde 2003
"demuestra que fue un mecanismo positivo para impulsar su acceso al mercado laboral", y reprochó al
Gobierno "su falta de palabra" para cumplir las promesas y su actitud "de negación" hacia las políticas
del PP.
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