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El director de la Agencia Tributaria, Luis Pedroche, afirmó hoy que dará un nuevo impulso a la lucha contra el fraude fiscal al haber constatado que existe una "insatisfacción" generalizada por los resultados obtenidos en los últimos años.
Pedroche señaló, en la rueda de prensa para la presentación de la campaña de la renta de 2003, que la Agencia Tributaria se marcará la lucha contra el fraude fiscal como un "objetivo prioritario" porque, en su opinión, "se podía haber hecho más" en los últimos años. "Hay que centrar gran parte de la acción de la Agencia en este objetivo porque se ha producido un abandono y no se han puesto los medios necesarios en la lucha contra el fraude", subrayó.
En este sentido, apuntó que se ha avanzado mucho en los servicios de ayuda y asistencia al contribuyente, al que se han dedicado numerosos recursos, pero que, en cambio, no se ha hecho lo suficiente en materia de lucha contra el incumplimiento de las obligaciones tributarias. Por ello, abogó por abrir un proceso de diálogo con los diferentes colectivos de la Agencia Tributaria para analizar los "errores" cometidos y, a partir de aquí, aplicar las "terapias" oportunas.
Pedroche señaló que, para ello, será necesario "reequilibrar" los recursos de la Agencia Tributaria entre los servicios de asistencia y de lucha contra el fraude, pero sin abandonar los primeros porque, a su juicio, son absolutamente necesarios dada la "complejidad" de los actuales tributos.
Nuevos métodos de trabajo
En esta misma línea, se mostró cauto a la hora de hablar de una posible reorganización de los departamentos de la Agencia Tributaria para mejorar combatir el fraude, y en cambio, apostó por establecer nuevos métodos de trabajo y mejorar la coordinación entre los diferentes departamentos.
En cuanto a las líneas prioritarias de investigación del fraude, el nuevo director de la Agencia Tributaria señaló que los sectores más vigilados hasta el momento, como la construcción, el ahorro más sofisticado o la adquisición de bienes de lujo, seguirán figurando en los planes de control del fraude, pero abogó por abrir nuevas líneas de investigación.
Finalmente, indicó que en 2003 se produjo un incremento de la deuda fiscal pendiente de cobro, aunque precisó que el dato está afectado por el alto nivel de conflictividad de muchas de las deudas pendientes, y confió en que la entrada en vigor de la nueva Ley General Tributaria permita reducir esta variable.
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