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Estrella Económica - Economía 

15 de abril de 2004  



Las familias con rentas más bajas siguieron perdiendo poder adquisitivo entre el 2001 y el 2003

Caixa de Cataluña afirma que según aumentan los niveles de bienestar, se incrementa el peso en equipamiento del hogar, vestido y calzado y otros

Europa Press

Madrid

El 30% de los hogares españoles de menor nivel de renta ha soportado un incremento de la inflación acumulada, entre el 2001 y el 2003, del 10,9%, mientras que para el 30% de los hogares de mayor nivel de renta este incremento ha sido inferior, del 9,8%, según se recoge en el ltimo "Informe de Coyuntura" de Caixa de Cataluña.

Caixa de Cataluña explica que la mayor pérdida de poder adquisitivo de los hogares con menores ingresos de debe a que, en función del nivel de renta de las familias, se consumen más unos productos que otros. Así, a medida que aumentan los ingresos, la proporción de consumo de productos básicos como alimentación, bebidas, tabaco y vivienda disminuye, es decir, el peso de estos productos en la cesta de la compra va cayendo en la medida en que la renta crece.

Por el contrario, el impulso de la actividad económica y el aumento de la renta disponible de los hogares ha motivado modificaciones importantes en los hábitos de consumo de las familias españolas, que se han alejado de lo que tradicionalmente correspondía a países menos avanzados con un peso más importante de los bienes de primera necesidad.

De ahí que, a medida que aumentan los niveles de bienestar, el consumo de equipamiento del hogar, vestido y calzado, transporte, ocio y cultura, enseñanza y hostelería presente un peso creciente sobre el total del gasto de los hogares.

Por ello, el mayor incremento del precio de los productos de primera necesidad ha perjudicado más a las familias con rentas más bajas, que son las que más consumen este tipo de bienes, mientras que los hogares con mayores rentas dedican un menor porcentaje de sus ingresos a la compra de dichos productos. "Las diferencias en las pautas de consumo entre hogares, según diferentes niveles de ingresos, tienen repercusiones en la evolución del correspondiente coste de la vida, que tenderá a ser diferente para cada tipo de hogar", subraya Caixa Catalunya.

Concretamente, el 10% de los hogares más pobres dedicaba en el 2000 el 67% del total de su gasto repartido entre alimentos y bebidas no alcohólicas, gastos asociados a los alquileres y otros gastos de vivienda, comunicaciones y bebidas alcohólicas y tabaco.

La proporción del consumo de estos productos disminuye drásticamente en el 10% de los hogares más ricos, hasta situarse en el 25,4% del total, mientras predomina el gasto en transportes, hostelería y restauración, y vestido y calzado, lo que indica que la inflación ha tenido un carácter regresivo en los últimos años, con avances más moderados de precios en aquellos productos que más se consumen a medida que disminuye el nivel de renta.

Para Caixa Catalunya, conocer la diferencia del impacto del IPC entre las rentas altas y las rentas bajas es "determinante" en el cálculo real de la pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores, que ven incrementados sus salarios en base a la evolución del índice general de la inflación.

Sin embargo, la entidad precisa que esta variable mide la evolución del nivel de precios consumidos por el conjunto de los hogares españoles, ponderados por el gasto promedio de una familia hipotética tipo, con un ingreso igual a la media y una estructura de gasto también en la media de los hogares españoles, cuando la realidad es mucho más diversa, con situaciones de ingreso, gasto y estructura de consumo que pueden estar muy alejadas de los valores promedios en función de los distintos niveles de renta.



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