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La propuesta de los populares, que se unirá a la rebaja del IRPF anunciada por el secretario general del partido, Mariano Rajoy, pretende evitar la elusión fiscal del pago de este impuesto por parte de los grandes patrimonios, que en la mayor parte de los casos crean sociedades o holdings aprovechando que el patrimonio empresarial necesario para el desarrollo de una actividad económica o profesional está exento del pago de este tributo.
El PP considera que una rebaja alrededor del 50 por ciento del Impuesto sobre el Patrimonio, hasta situarlo en el entorno del 1 por ciento, evitará, en gran medida, el recurso a la creación de empresas para eludir el pago del impuesto y, al ser menos gravoso, favorecerá el cumplimiento voluntario, permitiendo al mismo tiempo un aumento de la recaudación, explicaron las mismas fuentes.
La rebaja del impuesto, que grava el conjunto de bienes y derechos de contenido económico del contribuyente, a excepción de las cargas y gravámenes que disminuyan su valor y de la vivienda habitual hasta un importe máximo de 150.253,03 euros (25 millones de pesetas), tendrá que llevarse a cabo por las comunidades autónomas, ya que se trata de un impuesto estatal cedido a los gobiernos territoriales desde 1983, que son los que tienen la capacidad normativa sobre los tipos del impuesto y del mínimo exento.
En principio, la rebaja que propone el PP aboga por reducir alrededor de la mitad el tipo marginal máximo del 2,5% y, de forma progresiva, el resto de los tipos.
Actualmente, la escala del impuesto, que a penas se ha modificado desde su creación en 1977, cuenta con ocho tramos de renta que parten de un tipo mínimo del 0,2% para los patrimonio de hasta 167.129,45 euros (27,8 millones de pesetas) y se van incrementando de forma progresiva hasta el tipo máximo del 2,5% para las fortunas superiores a los 10,69 millones de euros.
Pérdida recaudatoria
De esta manera, las comunidades autónomas perderían así parte de su recaudación actual, aunque el PP considera que esta rebaja, como han demostrado las dos reducciones del IRPF, fomentará la actividad económica y la creación de empleo, con el consiguiente incremento de la recaudación tributaria.
En concreto, según datos del Ministerio de Hacienda, el desajuste presupuestario de esta medida supone una pérdida inferior al 1,4% del total de los ingresos no financieros de las comunidades autónomas y se sitúa por debajo del 1% de su presupuesto total.
La rebaja de la tarifa del impuesto supondría, además, una armonización con el resto de tributos sobre el patrimonio de los principales países de la UE.
Aunque se trata de un impuesto que se exige ya en muy pocos países y que ha sido suprimido en los últimos años en Holanda, Dinamarca, Austria, Portugal, Bélgica, Italia, Reino Unido, todavía está presente en Alemania, Francia, Irlanda o Luxemburgo, pero con tipos mucho más bajos que en el caso de España.
Impuesto más bajo en la UE
En la mayoría de estos países los mínimos exentos son superiores a los contemplados en la legislación española y el tipo impositivo máximo ni siquiera llega al 1%.
Así, el modelo francés de imposición sobre las grandes fortunas establece un mínimo exento de 703.184 euros (117 millones de pesetas) y un tipo progresivo, que entorno a los 15 millones de euros, puede llegar al 1,8&.
La medida del partido liderado por Mariano Rajoy es previsible que cuente con el apoyo de las principales organizaciones empresariales y organismos de estudio, que han abierto el debate sobre la idoneidad de suprimir el Impuesto sobre el Patrimonio, por lo que la propuesta electoral del PP puede constituir un primer paso en este empeño.
Concretamente, tanto la CEOE como el Instituto de Estudios Económicos o la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) vienen reclamando desde hace tiempo una eliminación total del impuesto porque consideran que supone una sobreimposición -grava varias veces un mismo bien-, que tiene un escaso peso recaudatorio y que desincentiva el ahorro a largo plazo que está alentando el Gobierno mediante estímulos fiscales.
Control de patrimonios
En cambio, el PP apuesta por mantener el impuesto, dado el importantísimo carácter censal que tiene sobre el patrimonio de los contribuyentes, obligados a presentar la autoliquidación de este impuesto junto con la del IRPF. Su desaparición eliminaría, por tanto, la capacidad de control que tiene la Agencia Tributaria sobre la evolución patrimonial de las grandes fortunas familiares y empresariales.
La propuesta del PP no se presentará como un hecho aislado de su programa económico, sino que se incluirá en la reforma fiscal con el que se presentará a las elecciones generales del próximo año. En ella se contempla también la supresión del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en las regiones gobernadas por los populares, la tercera rebaja del IRPF, que incidirá en la reducción de las tarifas y en el apoyo a las familias, discapacitados y mujeres, y los incentivos fiscales a la internacionalización empresarial.
Con la rebaja sustancial del Impuesto sobre el Patrimonio, los distintos gobiernos del PP habrían retocado prácticamente el conjunto de la imposición directa, reformando el IRPF, introduciendo cambios en el Impuesto sobre Sociedades y eliminando parcialmente el IAE y el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. |