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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, descartó ayer una rebaja generalizada de las cotizaciones sociales, que reclamaron el vicepresidente de la CEOE, Arturo Gil, y el secretario de Política Económica del PSOE, Jordi Sevilla. Durante una jornada organizada por la APD, Gil afirmó que la "holgura" de los presupuestos debería revertir en una bajada de dos puntos de las cuotas que pagan los empresarios a la Seguridad Social y Sevilla denunció el impuesto encubierto que éstas representan.
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El titular de Hacienda respondió que el Gobierno prefiere, mejor que adoptar una reducción generalizada, continuar por la senda de las bajadas selectivas para aquellos colectivos con más dificultades a la hora de encontrar un empleo -discapacitados, mujeres, parados de larga duración, entre otros-.
En su intervención, Montoro calculó que la inversión pública propiciará el año que viene ocho décimas de aumento del PIB y la creación de 50.000 nuevos empleos y valoró los presupuestos para el 2004 que, recordó, están comprometidos con el equilibrio, incluyen una bajada de impuestos y fuerte inversión y apuestan por la cohesión social y el refuerzo de las funciones básicas del Estado.
El ministro aseguró que "el 'déficit cero' no es una obsesión, sino una necesidad", pues sin el saneamiento de las cuentas públicas España no habría logrado mantener un diferencial positivo de crecimiento con la UE ni crear más de cuatro millones de empleos en ocho años.
Respecto a la consecución de superávit en la Administración Central por primera vez este año, Montoro se mostró "encantado" y añadió que es resultado del control del gasto público, del aumento de la recaudación tributaria y de la evolución mejor de lo previsto del empleo.
Tendencia de aceleración
Por su parte, el secretario de Estado de Economía, Luis de Guindos, quien también participó en la jornada, afirmó que, según los datos disponibles, en el tercer trimestre el PIB español continuó la "tendencia de aceleración" mostrada en los trimestres anteriores.
En su opinión, en el 2004 la economía se irá acercando progresivamente a su potencial y continuará generando empleo y todo ello después de haber superado una crisis internacional muy compleja sin dejar de avanzar en convergencia real con la UE.
Para De Guindos, uno de los motivos principales de esta evolución es la coherencia y previsibilidad de la política económica, que reduce la incertidumbre entre los agentes y permite que las medidas sean más efectivas.
Defensa de los Presupuestos
El secretario de Economía del PP, Vicente Martínez Pujalte, defendió que los presupuestos del 2004 permitirán avanzar en convergencia con la UE, mientras que el responsable de Política Económica del PSOE, Jordi Sevilla, aseguró que "no resolverán" los grandes problemas de la economía española.
El portavoz del PP subrayó que la prioridad de los presupuestos será la modernización económica, por medio de mayor inversión en infraestructuras y medio ambiente e incremento del gasto para seguridad y justicia.
Sevilla aseguró que los presupuestos para el año que viene encubren un déficit del 1,6% del PIB y declaró que el término 'convergencia real' omite el importante déficit que España tiene en capital tecnológico y físico, en infraestructuras, en calidad del empleo y en coberturas sociales.
El vicepresidente de la CEOE, Arturo Gil, pidió, además de la rebaja de las cotizaciones sociales, la reducción del Impuesto de Sociedades y que se dé a las empresas "mayor flexibilidad a la hora de ajustar plantillas", todo ello para incentivar la productividad, y aludió al importante desequilibrio que supone la inflación.
Por último, el consejero delegado de Analistas Financieros Internacionales, Emilio Ontiveros, afirmó que la economía internacional se beneficiará en el 2004 de un entorno favorable y recordó al Ejecutivo que incurrir en un cierto déficit público permite sentar las bases para la generación de productividad. |