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En su intervención, Álvarez-Cascos, destacó el "dinamismo" del sector de la construcción, así como su crecimiento y desarrollo, al aportar un 13,7% del Producto Interior Bruto español en el 2002, aumentar de forma sostenida desde 1996 y crear más de 840.000 puestos de trabajo en los últimos siete años, por lo que aseguró que "tiene una salud de hierro".
Según el titular de Fomento, la llamada burbuja inmobiliaria "se sustenta en expectativas de revalorización de antiguos inmuebles" más que en fundamentos económicos. A pesar de reconocer el aumento "excesivo" del precio de la vivienda en los últimos años en España, Álvarez-Cascos lo relacionó con el aumento de demanda por parte de inmigrantes, el menor número de personas por hogares, el aumento de la renta y el empleo y la bajada de los tipos de interés.
En su opinión, "no puede haber un descenso de precios cuando se sigue generando confianza y no son previsibles variaciones bruscas de tipos de interés. Pero, si no hay burbuja inmobiliaria, ¿dónde radica el aumento del precio de la vivienda? En el proceso de construcción".
Respecto al tema del suelo, Álvarez-Cascos subrayó que, debido al "reparto competencial" poner suelo en el mercado es "casi tan caro como llevar a cabo una obra pública" y explicó que el proceso, desde el planeamiento hasta la construcción, tarda entre 6 y 13 años, por lo que pidió mayor "coordinación" administrativa.
Tras el discurso del Ministro, el presidente del SCH, Emilio Botín, suscribió las palabras del titular del Fomento al afirmar que "no existe burbuja inmobiliaria". Además, manifestó que el informe del Banco de España sobre el incremento de los precios de la vivienda se ha "malinterpretado" y que la construcción mantiene el dinamismo de años anteriores.
Las palabras de Álvarez-Cascos y Botín se producen después de que tanto el Banco de España como diversas instituciones alertaran del riesgo para la economía que supone la subida del vivienda, cuyos precios crecen cuatro veces por encima de como lo hace la inflación cada año, y de que el propio ministro de Economía, Rodrigo Rato, reconociese la responsabilidad política del Gobierno en el aumento de los precios residenciales.
Por su parte, los máximo directivos de Sacyr Vallehermoso, Metrovacesa, Colonial, Sacresa y Necso, coincidieron también en descartar la existencia de una burbuja en el mercado inmobiliario y en auguraron una moderación en el encarecimiento del precio de la vivienda.
El consejero delegado de Inmobiliaria Colonial, Juan José Bruguera, garantizó la inexistencia de una burbuja al asegurar que este concepto define algo de lo que, tras pincharse, no queda nada, mientras que, en su opinión, el sector inmobiliario lo conforman "viviendas adquiridas por unas personas que tienen capacidad de endeudamiento y retorno".
Para Bruguera, la "persistente demanda impulsada por los bajos tipos de interés" constituye el origen de la actual subida de precios que, no obstante, confía en que comiencen a moderarse.
En este punto coincidió también el presidente de Sacyr Vallehermoso, José Manuel Loureda, quien consideró que "el precio de la vivienda no puede subir indefinidamente, por lo que en uno o dos años se moderará".
Ambos directivos, además, consideraron que los dos únicos riesgos que puede afrontar el sector son una crisis económica y un repunte de tipos, supuestos que, según garantizaron, "no parece que se vayan a dar". |