La Agencia Estatal de la Administración Tributaria mantiene un duro enfrentamiento con los inspectores fiscales, quienes denuncian que los últimos planes especiales puestos en marcha por la dirección general son auténticamente «fantasmagóricos». Según explican, fueron diseñados «de manera deslavazada» con el único objetivo de justificar el pago de una partida económica a inspectores y subinspectores, entre otros. A cambio, los funcionarios deberían de ir a trabajar «un rato por la tarde» fuera de horario, frase que cambiaba de unas delegaciones a otras aunque el fondo del argumento es siempre el mismo: justificar la partida económica.
Esta situación kafkiana se desencadenó después de varias reuniones infructuosas que llevaron a cabo los representantes de la Asociación Nacional de Inspectores Fiscales y la Dirección General de la Agencia Tributaria, quien «ya había ido preparando un acomodo financiero con el objetivo de poder hacer frente a algún tipo de retribución para el colectivo», según explica Ignacio Fadón, presidente de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (Apife).
Interlocutores incómodos
«El ministro consideró que no éramos los interlocutores válidos, ni cómodos, ni adecuados» y se rompieron las negociaciones. Tras el verano, comenzaron a diseñarse y ponerse en marcha, «de una manera deslavazada, planes especiales (denominados -en terminología de última hora- planes de actuaciones adicionales), que permitirían a la Agencia Tributaria justificar y documentar esas retribuciones que suponen unas mejoras salariales «ridículas»: los inspectores cobrarían 300 euros al mes, y los subinspectores, 100. «No nos parece ni decente, ni ético. Consideramos que se tratan de planes especiales fantasmagóricos, que constituyen en sí mismos una coacción a los funcionarios y empleados de la Agencia y un fraude al ciudadano», recalca Fadón, quien confirma que la inmensa mayoría de los trabajadores rechazaron la oferta laboral.
Planes antifraude anteriores, como el impulsado por la Agencia Tributaria en los puertos deportivos el verano del año pasado, son, a juicio de los inspectores, «simples campañas de márketing desarrolladas por Hacienda».
A través de un comunicado remitido el pasado día 10 a todos los inspectores y a altos cargos, la junta de gobierno de Apife denuncia que los planes especiales han generado contradicciones y discriminaciones en los distintos departamentos de la Agencia.
«La dirección general no ha rectificado, sino que, por el contrario, ha ratificado su actitud de desentenderse de lo que debería ser una eficaz lucha contra el fraude fiscal, confirmando la imagen del caos organizativo interno que se extiende cada día más en la Agencia, siendo públicas y notorias las divergencias y desavenencias entre los directores de departamentos y delegados especiales a los que nadie es capaz de coordinar».
Al ser consultada sobre estos planes a realizar fuera de horario, un portavoz de la Agencia Tributaria declinó de dar ningún tipo de explicación.
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