A primera vista, se trata de un cambio impulsado por la sentencia del Tribunal Constitucional de abril del año pasado que dio la razón a las comunidades autónomas –y más en concreto a Cataluña y Galicia– en cuanto a la necesidad de respetar sus competencias en la materia y, por tanto, en la obligación de descentralizar el modelo.
De esta forma, y aunque la Generalitat de Cataluña se opone radicalmente al nuevo sistema, las comunidades autónomas entrarán en la gestión por medio de la nueva Fundación Estatal para la Formación Continua. Sin embargo, no conviene engañarse sobre los verdaderos propósitos del Gobierno al reformar el modelo. El Ejecutivo ha aprovechado la sentencia del Tribunal Constitucional para acabar con un sistema que, bajo la antigua Forcem, estaba salpicado de escándalos sobre el destino de esos fondos. Su cuantía no es cualquier cosa. Seiscientos millones de euros anuales entre lo que pagan los trabajadores en la nómina con el 0,35% de la cuota de formación y lo que aporta la Unión Europea.
El Tribunal de Cuentas, primero, y la Comisión Europea, después, han denunciado varias veces irregularidades en el manejo de estos fondos por parte de algunas –no todas– organizaciones patronales, sindicales y otras entidades que, en principio, tenían como fin la formación de los trabajadores.
Es más, la Comisión Europea mantiene bloqueados los fondos que destina a este fin en España y, precisamente, el Ministerio de Trabajo –por medio de la actual Fundación Tripartita para la Formación, sucesora de la Forcem– tiene en marcha una auditoría interna de los programas.
Por todas estas razones, es lógico que la reforma que ha emprendido el Gobierno dé todo el protagonismo a las empresas en lo que se refiere a la formación de sus trabajadores y que luego financien sus cursos descontándose los gastos de las cotizaciones sociales y en relación directa con la Administración. Es lógico también que, con la reforma, el Ejecutivo intente afianzar los controles sobre unos recursos que, principalmente, salen de los trabajadores.
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