El secretario de Estado de Presupuestos, Ricardo Martínez Rico, se refirió ayer en estos términos a la buena marcha de las cuentas del Estado que, gracias al tirón de los ingresos, consolida ya un superávit hasta mayo del 0,73% del PIB, hasta 5.306 millones de euros.
Este resultado, en términos de Contabilidad Nacional –con los ingresos y gastos comprometidos– supone un avance del 11% respecto a los 4.780 millones del mismo periodo de 2001. En términos de caja –con los ingresos y pagos efectuados– la mejora fue similar: el Estado arrojó un superávit de 231 millones, frente a los 1.023 millones de déficit del año anterior.
El saldo positivo es, así, consecuencia del tirón de los ingresos tributarios, que aumentaron el 5,9%. Dentro de los impuestos directos, con un avance del 5%, destaca el aumento del 6,9% del IRPF (gracias al ritmo de crecimiento del empleo) y un incremento de Sociedades del 11,8% en términos homogéneos, es decir, descontadas las devoluciones.
Los tributos indirectos, que suben el 6,7%, se alzan de nuevo como los protagonistas del superávit. La recaudación por IVA aumentó un 10,3%, lo que denota la fortaleza del consumo privado, mientras que Especiales crecieron un 3,6%, ya descontados los ingresos por el Impuesto de Matriculación, cedido a las autonomías.
Así, los ingresos no financieros globales alcanzaron los 60.106 millones, el 4,2% más, mientras que los pagos se situaron en 45.999 millones, tras caer el 3% por efecto del nuevo sistema de financiación autonómica.
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