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Las cuentas públicas se sitúan por sorpresa al borde del déficit cero en el cierre del 2002
La Administración Central logró un superávit del 0,23% gracias a la Seguridad Social, frente a un déficit del 0,3% en ayuntamientos y especialmente CCAA
Los ingresos crecieron un 7,7% y los pagos un 7,5%, con un récord en el grado de ejecución de la inversión pública del 93,5% de lo presupuestado
M. Suchowolski
 Madrid
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El cierre de las cuentas públicas españolas ha dado una pequeña sorpresa. Cuando el Gobierno esperaba un déficit público equivalente al 0,2% del PIB por el menor crecimiento económico y el sobreendeudamiento de CCAA y ayuntamientos, se ha encontrado con un práctico equilibrio presupuestario, apenas un 0,07% por encima del esperado déficit cero. Para el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se puede hablar claramente de un equilibrio presupuestario "técnico", más, si cabe, teniendo en cuenta que de las siete centésimas de déficit, cuatro se deben a los 264 millones de euros destinados a sufragar la catástrofe del 'Prestige', y que la Comisión Europea no va a computar al considerarlos gastos excepcionales.
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Antes de remitir los datos de cierre de las cuentas públicas españolas a la oficina europea de estadísticas, Eurostat, Montoro presentó un primer esbozo del ejercicio presupuestario 2002. A diferencia del 0,2% de déficit que el Gobierno planteaba en diciembre en la revisisión del Plan de Estabilidad 2002-2006, el resultado final arroja una necesidad de financiación de las administraciones públicas equivalente al 0,07% del PIB, similar al 0,1% de déficit registrado en el 2001, aunque con siete décimas menos de crecimiento económico.
Para Montoro, esta relación entre equilibrio presupuestario y avance de la actividad económica demuestra que la existencia de unas cuentas públicas saneadas no es una consecuencia, sino una causa de que el crecimiento del PIB español vaya a casi triplicar la media de la Unión Europea en el 2002 (se prevé un 0,7%, frente al 2% de España).
Además, subrayó el ministro, unas cuentas en equilibrio permiten al Gobierno afrontar "con tranquilidad" el hecho de no haber puesto "ningún tope" a los gastos extraordinarios que genere en el 2003 la catástrofe del 'Prestige'. "Gastaremos lo que tengamos que gastar como hicimos desde el primer día", aseguró, "y lo haremos manteniendo el mismo objetivo de equilibrio, con la tranquilidad de que no restará crecimiento ni a España, ni a Galicia, al tener unas finanzas públicas saneadas".
En el 2002, los gastos ocasionados por la gestión de la crisis del petrolero totalizaron 264 millones de euros, equivalentes al 0,04% del PIB. Frente al mensaje que venía lanzando el Gobierno, y el propio Montoro en particular, de que la "cultura de la décima" no sirve, en esta ocasión el titular de Hacienda sí que se encargó de subrayar que, a ojos de Bruselas, estas cuatro centésimas no computan como déficit por considerarse gastos extraordinarios, por lo que el saldo negativo habría sido de apenas un 0,03% que, "al redondearse", subrayó, suponen un equilibrio real de las cuentas públicas. También subrayó Montoro que en el presente año se ha modificado la metodología de cálculo a petición de Eurostat, y que, sin estas modificaciones, incluso se podría haber hablado de superávit.
Las cuentas del 2002
Las siete centésimas de déficit de las administraciones públicas resultaron de un superávit de la Administración Central del 0,23% del PIB, frente aun déficit del 0,3% de CCAA y ayuntamientos. Nuevamente, el saldo positivo de la Seguridad Social (0,7% en el 2002), absorbió con creces el déficit de la Administración Central y sus organismos autónomos (-0,47%).
Hay dos explicaciones para esta reducción del déficit público sobre lo previsto hace sólo dos meses. Por un lado, que las comunidades autónomas han cerrado el año con menos déficit del previsto y que los ayuntamientos casi han cerrado en equilibrio sus cuentas. Por otro, la decisión de Bruselas de clasificar a la empresa pública de la Comunidad de Madrid Mintra en el sector de "sociedades no financieras" en lugar de en el de "Administraciones Públicas".
Esta medida, basada en que el endeudamiento de Mintra está vinculado a sus inversiones -la construcción del Metrosur, entre otras-, supone una reducción de la deuda de la administración madrileña en el 2002 de más de 2.000 millones de euros. En el Ministerio de Hacienda calculan que esta sensible variación ha supuesto una reducción del déficit de una décima, prácticamente la diferencia entre el saldo final y el previsto en diciembre pasado.
Los 466 millones de euros de déficit con los que se ha cerrado el año son consecuencia de unos recursos no financieros (ingresos) de 279.131 millones de euros, el 7,7% más que en el 2001, y unos empleos no financieros (pagos) de 279.597 millones de euros, un 7,5% más. En paralelo, la deuda pública cerró el año como estaba previsto, en el 55,2% del PIB, más de 14 puntos por debajo de la media de la UE. Montoro, que recordó que la previsión para el 2003 es que siga cayendo hasta el 53%, subrayó este diferencial como una prueba más de que la economía española es "de las más fiables" desde el punto de vista financiero.
Inversiones y recaudación
El ministro de Hacienda también quiso destacar que este equilibrio de als cuentas públicas no ha impedido que se cumpla un grado "récord" del 93,5% en la ejecución de las inversiones establecidas en los presupuestos. Montoro se refirió en este punto a la importancia que ha tenido en la consecución del equilibrio la lucha contra el fraude fiscal, que ha permitido una mejora del 7,1% en la recaudación del IRPF, del 24,3% en el Impuesto de Sociedades y el 6,4% en la del IVA, frente aun descenso del 3% en los impuestos especiales. En función de estos ingresos, el déficit público en términos de caja -que computa los gastos e ingresos cuando realmente se efectúan y no cuando se comprometen, como sí hace la Contabilidad Nacional-, se situó en 2.626 millones de euros, un 8,9% menos que un año antes. |