Las nóminas y pensiones que se reciban en la última semana del
mes de febrero serán las primeras en las que se aplique la rebaja
de retenciones que conlleva la reforma del IRPF puesta en marcha
por el Gobierno, y que debe suponer un incremento anual de la
renta de los contribuyentes de 3.000 millones de euros, según
las previsiones del Ministerio de Hacienda. Frente al escepticismo
generado por la medida, el ministro de Hacienda se muestra seguro
de que «a partir de la semana que viene podremos comprobar que
se trata de una rebaja impositiva que va a mejorar la renta
disponible de todos los españoles y va a tener unas consecuencias
monetarias considerables».
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OBJETIVOS |
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Los incentivos fiscales propuestos por la reforma del Gobierno también hacen hincapié en la vivienda:
Alquiler de pisos: Se han previsto reducciones para las rentas obtenidas y declaradas por la puesta en alquiler de pisos vacíos, con el objetivo de aumentar la oferta y evitar mayores subidas de precios en ese mercado.
Declarar: Junto con el incremento del IBI, existe la ventaja adicional de que «para acogerse a la bonificación hay que declarar esa renta, con lo que el mercado se hace más transparente», señala el ministro.
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El recorte de retenciones y el correspondiente aumento de la renta salarial disponible se dejará notar sobre todo en las rentas más bajas que en las medias y altas, si bien el propio ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, advierte que «va a llegar a todos los contribuyentes, pero más a las familias con hijos menores y a las personas con más edad». Según los cálculos manejados en el Ministerio, una matrimonio de jubilados con pensiones modestas, tendrá 50 euros más al mes de renta, mientras que en una pareja con rentas bajas, menores de 12.020 euros al año cada uno, con un hijo de menos de tres años, tendrán cada mes 160 euros más.
Hacienda prevé que los más de siete millones de contribuyentes españoles que declaran unos ingresos anuales menores de 12.020 euros, verán como se les rebaja un 30% la retención.
De forma global, la reducción de retenciones que conllevan los nuevos tipos del impuesto, reducidos a un abanico de tarifas de cinco tramos, entre el 15% de mínima
y el 45% para las rentas más altas, debiera generar la suficiente actividad como
para suponer un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de medio punto.
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