La desconfianza del consumidor respecto a la seguridad del comercio electrónico se ha convertido en uno de los principales escollos en el desarrollo de las relaciones comerciales a través de la red.
Las soluciones para resolver este problema van desde el establecimiento de una legislación claramente proteccionista hasta la proliferación de sistemas de autorregulación y códigos de conducta.
Por este motivo, la Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor) presentarán el próximo día 18 un Libro Blanco sobre Sistemas de Autorregulación y Sellos de Confianza en Mercados Digitales, en el que propone la utilización de estos instrumentos en Internet para mejorar la confianza en este sector.
El libro blanco, que se engloba dentro del proyecto i+confianza financiado por el Ministerio de Economía y han participado la Asociación Española para el Derecho y la Economía Digital (Aeded) el Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza y la Fundació Catalana per a la Recerca, destaca la necesidad de actualizar las pautas de autorregulación en Internet, puesto que “supone normalmente la fuerte implicación de todos los participantes de un sector en el proyecto”.
Sin embargo, el documento señala entre las desventajas de este sistema que, “con el objeto de alcanzar un consenso entre todas la partes intervinientes, se reduce la exigencia del texto a consensuar”.
Además, la extensión internacional de la autorregulación puede minimizarse si las empresas aplican “las herramientas que los organismos de normalización ponen a disposición de los grupos económicos”.
El libro blanco recuerda que las autoridades internacionales, especialmente las europeas, recomiendan la elaboración de códigos de conducta, puesto que “se consideran un instrumento de autorregulación especialmente apto para adaptar los diversos preceptos normativos a las características específicas de cada sector”.
Aunque el estudio advierte que el “impulso de los códigos de conducta debe ir acompañado de medidas específicas para afianzar su aplicación y utilidad, entre las que destacaría el establecimiento de un contenido mínimo de los códigos fomentados”.
En este sentido, el libro blanco recuerda que la legislación española contempla la aprobación de un “distintivo que permita identificar a los prestadores de servicios que respeten códigos de conducta adoptados con la participación del Consejo de Consumidores y Usuarios”.
En cualquier caso, el documento concluye que un elemento importante en la elaboración de los códigos de conducta empresariales es la confianza que consigan generar en el consumidor.
Por este motivo, el libro blanco propone “la elaboración de los códigos certificables por entidades independientes, que se constituyen en una solución posible para fomentar la confianza de los consumidores”.
Cada vez es más frecuente que las web incluyan sellos de seguridad, pero el libro blanco asegura que es necesario que “el consumidor conozca con facilidad el ámbito en que les sitúa la marca obtenida por la página web”, puesto que puede referirse a la actividades tan distintas como el comercio electrónico o la política de protección de datos.
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