Para ello, el ICAC quiere elaborar un marco contable único para todas las compañías, que combine la seguridad jurídica con la agilidad para ser reformado cuando sea necesario. Enrique Ortega, subdirector del ICAC, señaló ayer en el Día del Auditor de la agrupación de Madrid del Instituto de Censores, que “en el futuro, debería haber un marco conceptual con unos principios mínimos para dar seguridad jurídica ”.
Ortega se refirió a un único texto, que podría ser “posiblemente, el Código de Comercio o, en el futuro, el Código de Sociedades”. Esta ley, con los mínimos necesarios, se complementaría con otros instrumentos “más fáciles de reformar” como desarrollos reglamentarios y resoluciones y consultas del ICAC.
Por otra parte, la extensión de las normas contables mundiales (IAS) a los grupos no cotizados y a cuentas individuales de cotizadas “se está debatiendo dentro del seno del Ministerio de Economía la mejor opción a adoptar”, señaló ayer Ortega.
Ley Financiera
Por su parte, los censores criticaron la nueva Ley Financiera, que acaba de entrar en vigor y que introduce una importante reforma de la Ley de Auditoría de Cuentas. Mario Alonso, presidente de la agrupación de Madrid, criticó su contenido. En relación con la tasa impuesta a las auditoras para financiar el control de calidad del ICAC, Alonso señaló que informes independientes de los expertos fiscales –Aedaf y Reaf– abren la vía para que los auditores puedan presentar recursos individualmente contra la tasa del ICAC. Para ello, será necesario que la paguen por primera vez, previsiblemente, el próximo 31 de diciembre, ya que se liquidará trimestralmente.
Buen gobierno
Alejandro Larriba, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Alcalá, criticó el acceso de determinados funcionarios al ejercicio de la auditoría, introducido por la Ley. En cuanto a las reformas sobre buen gobierno, el abogado Miquel Roca, miembro de la Comisión Aldama, señaló que “ahora tenemos la obligación de ser y parecer independientes.
Eso es una bestialidad”. Roca añadió que “hay una crisis de confianza, exagerada, pero cuando la bolsa suba la confianza también subirá”. En cuanto al establecimiento de mínimos en la presencia de consejeros independientes, lo calificó como “un poco absurdo”.
El director general del IESE y miembro de la Comisión Aldama, Jordi Canals, aseguró que “el problema del corporate governance es que se ha convertido en una moda y que dentro de dos años, cuando la bolsa repunte, nos olvidaremos de ello”. “Parece que se haya hecho por una simple presión social”, apostilló Canals.
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