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EXPANSIÓN - ECONOMÍA   

16 de noviembre de 2002    


Cuatro meses de trabajo sólo para Hacienda

Estela S. Mazo. Madrid

Trabaja para Hacienda 129 días y para él los 236 restantes. Paga sus impuestos con el sueldo de más de cuatro meses y sólo a partir del 10 de mayo genera ingresos propios y celebra el conocido como día de liberacion fiscal.


Durante todo el año, de cada 100 euros ganados, el fisco se queda con 35. No se trata de la radiografía tributaria de ningún empresario famoso ni del presidente de una gran compañía. Es el caso de muchos españoles que cumplen con sus obligaciones fiscales mediante el pago de los tributos y las cotizaciones sociales.

Hasta el 9 de mayo los españoles trabajan para Hacienda. Sólo a partir de entonces generan ingresos propios.

Es decir, después de madrugar durante más de cuatro meses, de intentar rendir al máximo a pesar del cansancio y la rutina durante casi 19 semanas, de pasar en la oficina 129 días, de aguantar todo eso 737 horas pensando que hay que trabajar para comer y disfrutar de la vida... Sólo después, cuando el calendario muestra que ha llegado el 10 de mayo, un contribuyente español deja de dedicar su sueldo íntegro a pagar impuestos y comienza a ganar dinero para su propio bolsillo.

Es el denominado día de la liberación fiscal -tax freedom day-, indicador del número total de días de labor que debe dedicar una persona a satisfacer sus obligaciones tributarias (Impuesto sobre la Renta –IRPF– y cotizaciones a la Seguridad Social del empleado y de la empresa); el resto del año el sueldo del trabajador va a parar a su monedero.

Se trata de la traducción a días de la presión fiscal que soporta cada persona, que en 2001 fue del 35,40%, la misma que se prevé para este año, según se desprende del informe de la IGAE Actuación económica y financiera de las Administraciones Públicas, que tiene en cuenta, además de los datos propios del Gobierno, los de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Aunque parezca demasiado tiempo trabajando para Hacienda, el número de días de salario destinados al fisco se ha estabilizado en España. Hace dos años, el tax freedom day llegó más tarde que en 2001 y el 10 de mayo también es la fecha esperada para 2002, a la que se restará una jornada laboral si se cumplen los pronósticos para 2003 y 2004, cuando se proyecta que la presión fiscal se reduzca el 0,2% y el 0,1%, respectivamente.

No obstante, si se echa una mirada hacia atrás, el periodo tributario español se ha incrementado en un mes y un día desde 1980. La situación actual contrasta con la evolución de la presión fiscal en la década 1984-1994, cuando creció en más de un 6% frente al 2,8% de la UE.

En cambio, en comparación con la UE, a día de hoy la carga fiscal en España es casi siete puntos menor que la media de sus vecinos, quienes cumplen sus deberes tributarios hasta el 3 de junio, durante 153 días. Los españoles no salen mal parados de la comparativa comunitaria, con el segundo indicador más bajo de los países miembros.

Sólo pueden envidiar a los irlandeses, contribuyentes que generan ingresos libres de gravamen desde el 27 de abril, 13 días antes. También se sitúan en una posición privilegiada Portugal, que se libera de los pagos al fisco el 16 de mayo; Grecia y Reino Unido, el 24 y 23 del mismo mes y Holanda, casi dos días después.

En el lado contrario, están quienes envidian a todos, los suecos, que encabezan el ránking de presión fiscal: trabajan para el fisco más de la mitad del año, 195 días, frente a los 170 que ganan dinero para su uso y disfrute exclusivo. Por detrás de las más de seis mensualidades que abonan los suecos, el caso más exagerado, se encuentran Dinamarca, que celebra el día de la liberación fiscal el 25 de junio; Austria, el 20 del mismo mes, y Francia, tres días antes.

En casi todos los países miembros, los “días de Estado”, y con ellos la presión fiscal, han disminuido, si bien las causas de esta tendencia no responden siempre a rebajas formales de impuestos. La razón reside en la forma de calcular la carga tributaria que soportan los ciudadanos.

El indicador mide la relación entre el PIB y los ingresos tributarios, por lo que la presión puede bajar cuando cae la recaudación aunque no se reduzcan los tributos.

Así, la tendencia bajista en Europa se debe sobre todo a la crisis que atraviesa la economía internacional y que se ha visto fuertemente deteriorada por las pérdidas de los inversores en todas las bolsas europeas y por la caída de beneficios empresariales. A ello se suma el descenso de poder adquisitivo de las familias, que ha supuesto también un debilitamiento de la recaudación.

En el caso español, también ha contribuido la reforma del Impuesto sobre Sociedades y, según Hacienda, la próxima reforma del IRPF contribuirá al descenso de la presión fiscal en tres décimas entre 2003 y 2004.

En cualquier caso, los 129 días de periodo tributario se reparten entre tres destinos. La partida a la que más sueldo dedicó cada español en 2001 fue al Estado, 61 días. La segunda, la Seguridad Social, que se llevó 47 días del tiempo tributado, y por último, los contribuyentes cubrieron durante 21 días las necesidades recaudatorias de las administraciones territoriales.

De estos tres, sólo ha aumentado la presión fiscal de la Seguridad Social, ya que las cotizaciones sociales han ganado peso.

No obstante, a pesar de las transferencias a las comunidades autónomas, el tax freedom day de 2001 coincide con el de 1995, cuando las proporciones eran similares: la Administración Central acaparó 66 días, la Seguridad Social, 45 y 17 jornadas correspondieron a gastos territoriales.

Aunque la presión fiscal se mantenga estable en 2002, según la estimación de Hacienda, será en este reparto del dinero obtenido a través de los tributos donde se deje sentir el nuevo modelo de financiación autonómica, por el que el Estado cede más de un tercio de los principales tributos a las comunidades.

Este nuevo sistema no afectará especialmente al contribuyente español, pues le importará poco a quién dedique sus madrugones.

Por ejemplo, en enero del próximo año entrará en vigor la reforma del IRPF, un impuesto que en poco tiempo ha cambiado de arriba a abajo.

Las rentas del trabajo, por otra parte, siguen en senda ascendente mientras, al menos en el pasado ejercicio, descendieron las empresariales y las de capital mobiliario.

¿Afectará esto a los trabajadores? Prácticamente nada, si uno se atiene a las previsiones oficiales: el dinero de los contribuyentes se destinará a uno u otro fin, pero, en el fondo, seguirán pagando lo mismo.

En otras palabras, continuarán madrugando durante más de cuatro meses para las arcas de Hacienda, pagando impuestos casi 19 semanas de todo el año laboral, con sus 129 días y 737 horas.



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