Las recomendaciones de la comisión de expertos del libro blanco pretenden precisamente que se tenga en cuenta que para lograr la neutralidad fiscal de las nuevas normas de contabilidad, pueden ser necesarias reformas.
“De no modificarse la legislación fiscal, los previsibles cambios de la normativa contable que se van a producir en el futuro, podrían producir efectos no deseados sobre la recaudación de impuestos, es decir, podrían producirse aumentos o disminuciones de recaudación debidos exclusivamente a posibles modificaciones de criterios y normas contables actualmente vigentes”, advierte el libro blanco.
En todo caso, cualquier cambio legal estará determinado por el tipo de empresas que finalmente se vean afectadas por las normas internacionales de contabilidad (IAS). La Unión Europea obliga a que los grupos cotizados las apliquen antes de 2005, pero cada Estado miembro tiene libertad para extender estas pautas a todos los grupos empresariales o a cualquier tipo de compañía.
El Ministerio de Economía, a través del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas, será quien finalmente determine el espectro empresarial al que serán aplicables las IAS. De momento, fuentes de la comisión de expertos afirman que “Economía puede aceptar nuestra propuesta de ceñir las IAS a grupos, sean o no cotizados”.
Sea cual sea la decisión final, las empresas afectadas tendrán un plazo muy ajustado para adaptarse a las IAS, ya que en 2005 también deberán presentar estados comparados con el ejercicio anterior según las nuevas pautas. Esto supone, en la práctica, que las compañías tienen menos de dos años para la adaptación.
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