La reforma de las stock options no cumplirá las expec-tativas de muchas de las empresas. El nuevo Impuesto sobre la Renta ha cumplido el mensaje lanzado por el ministro Cristóbal Montoro hace más de un año y ha aumentado los incentivos fiscales de este sistema de retribución salarial, pero, eso sí, sólo cuando se trate de fórmulas que retribuyan a toda la plantilla y sin primar, en exclusiva, a los altos directivos.
La advertencia se ha hecho realidad. Hay nuevos y fuertes incentivos fiscales. En primer lugar, las opciones sobre acciones que se entreguen a cada contribuyente estarán exentas en un importe de hasta 12.000 euros anuales. Hasta ahora este límite de exención se reducía a 3.005 euros. Y además, la reducción en la base imponible correspondiente a los rendimientos irregulares del trabajo aplicable a las stock options se eleva desde el 30% hasta el 40%. Hasta aquí, los nuevos incentivos se aplicarán a todo tipo de planes de opciones, es decir, también a los que se destinen únicamente a los altos directivos de las compañías.
Veto a planes de directivos
Pero, por el contrario, el mayor de los nuevos incentivos no quedará al alcance del uso que tradicionalmente se ha hecho de las stock options en España: el de centrarlas en los altos ejecutivos. El anteproyecto de reforma del IRPF acaba con el tope máximo actual que sólo permite aplicar la reducción en base a los primeros 18.030 euros procedentes de los beneficios de las opciones y permite que la rebaja del 40% se aplique independientemente de la cantidad que se perciba.
Pero este incentivo, sólo podrá ponerse en práctica cuando “la oferta se realice en las mismas condiciones a todos los trabajadores de la empresa, grupo o subgrupo de empresas, y en proporción a su antigüedad en la empresa, en el grupo o en el subgrupo de empresas”.
El resultado práctico de este requisito es que únicamente se podrá aplicar la eliminación del tope cuando el empleado con más antigüedad reciba el mayor paquete de opciones, con lo que la habitual rotación de los altos directivos impedirá por completo que se usen las desgravaciones en los planes de stock options destinados a retribuir a los altos directivos.
La reforma aprobada a finales de 1999 sobre la tributación de las opciones impuso por primera vez el tope máximo en la aplicación de las desgravaciones fiscales.
La fuerte reacción política provocada por el uso de las opciones en compañías como Telefónica llevó al Gobierno a recortar una fórmula que había permitido a los consejos de administración destinar fuertes cantidades de dinero hacia su propia retribución.
Desde ese momento, las empresas emprendieron una batalla contra el Ministerio de Hacienda por volver a recuperar la plena aplicación de los incentivos fiscales. Los propios despachos de abogados encargados de la preparación de estos sistemas de retribución para altos profesionales aseguraron en aquel momento que el Gobierno tendría que dar marcha atrás en su decisión debido a que esta fórmula cuenta con un respaldo generalizado en todas las economías avanzadas. Amparándose en este argumento, muchos de los asesores de las empresas decidieron mantener las stock options como una de las posibilidades de retribución atractivas con la esperanza de poder recuperar, en breve, los viejos incentivos fiscales.
La decisión de limitar las nuevas desgravaciones a los planes generalizados a toda la plantilla y el estricto sistema de reparto de las opciones establecido por el anteproyecto ha terminado de desanimar a quienes pensaban que las stock options volverían a ser una fórmula de pago a las cúpulas de las compañías.
Desde los despachos de abogados aseguran que “nada distingue ya a este sistema de la entrega de bonus, de bolsas de vacaciones en las empresas o del pago de seguros de vida” y señalan que el uso de estos sistemas puede eliminarse a la vista “de que sólo mantiene ya ventajas para la empresa y no para el directivo, puesto que condiciona las retribuciones a la evolución de la acción en el mercado sin ofrecer ninguna ventaja fiscal a cambio al ejecutivo”.
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