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EXPANSIÓN - ECONOMÍA   

2 de mayo de 2002    


Los sindicatos aprovechan el Primero de Mayo para lanzar la huelga general

M.VALVERDE. Madrid.

CCOO y UGT advirtieron ayer en la celebración del Primero de Mayo al Gobierno que o retira “integramente” su propuesta de reforma del desempleo o la huelga general prevista para el próximo 20 de junio es imparable. Frente a esta amenaza, el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, pidió a los sindicatos que negocien y presenten alternativas.


Los secretarios generales de CCOO, José María Fidalgo, y de UGT, Cándido Méndez, aprovecharon ayer el Primero de Mayo para lanzar la huelga general contra la reforma del desempleo propuesta por el Gobierno para el 20 de junio; es decir, un día antes del Consejo Europeo que se celebrará en Sevilla y que cerrará la presidencia española de la Unión Europea.

Fidalgo y Méndez dejaron bien claro que el Gobierno debe retirar “integramente y de forma definitiva” su propuesta de reforma del paro para que los sindicatos paralicen la huelga general, que ayer comenzaron a poner en marcha. “No vamos a negociar ni una sóla de las medidas planteadas por el Gobirerno. Hay que retirar la propuesta de forma definitiva e integramente”, dijo Fidalgo en su habitual estilo de discurso a borbotones, al final de la manifestación del Primero de Mayo que se celebró en Madrid.

Entre varias miles de personas y entre gritos de ¡¡huelga!!, ¡¡huelga!!, los dos dirigentes sindicales acusaron al Gobierno de utilizar la reforma del desempleo para intentar abaratar el despido y restringir el acceso a la protección del paro “de cientos de miles de trabajadores”. La propuesta del ministerio suprime la compensación que recibe el trabajador por los salarios que no cobra desde que sale de la empresa hasta que se produce la sentencia en el despido improcedente. El proyecto también considera a la indemnización que recibe el empleado incompatible con el subsidio del desempleo. De la misma manera, Méndez y Fidalgo arremetieron contra el Ejecutivo por pretender recortar la protección del subsidio agrario –con la reforma del Plan de Empleo Rural (PER)–. Precisamente, la reforma del subsidio agrario fue el motivo principal de la manifestación que recorrió las calles de Sevilla. Más que contra el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, Méndez y Fidalgo cargaron las tintas contra el presidente, José María Aznar, al que acusaron de considerar “como criminales” a los parados e inmigrantes. Con ello, los dirigentes sindicales respondían a las declaraciones de la pasada semana del presidente, asegurando que el Inem tiene 127.000 ofertas de trabajo sin cubrir y que la mayoría de la población de las cárceles es inmigrante. “Es un ensañamiento estúpido (del presidente) contra los trabajadores, propio de la derecha más reaccionaria”. Opinión en la que coincidió el dirigente del PSOE, Jordi Sevilla, presente en la manifestación. Sevilla esquivó pronunciarse sobre un eventual apoyo socialistas a la huelga general, pero sí dijo que en España hay “mucho más malestar social de lo que parece, con precariedad laboral, inseguridad y desesperanza entre los ciudadanos”.

Sin ambages, y dispuesto a apoyar todas las acciones de protesta, el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, dijo que el Gobierno “será el único responsable de una posible huelga general”.

En contraste con la modificación del desempleo, los dos dirigentes sindicales acusaron al Gobierno de beneficiar a los “empresarios chupasangre y a los ricos” con la reforma fiscal. Por todo ello, Méndez y Fidalgo anunciaron que el próximo día 23 las respectivas direcciones de los dos sindicatos convocarán una huelga general en todo el país para el día 20 de junio, a no ser que el Ejecutivo retire su propuesta. “Una movilización sin límites para que no pase la reforma del PP”, concluyó Cándido Méndez, que empleo un tono más festivo en su discurso que Fidalgo.

Concidiendo con la movilización de los sindicatos, el ministro de Trabajo, Juan Carlos Aparicio, reiteró ayer su propuesta a los sindicatos para dialogar. Eso sí, Aparicio pidió a los sindicatos que pongan su propia propuesta sobre la mesa. El ministro puntualizó que el documento del Gobierno “no está cerrado y, por lo tanto, puede haber aspectos mejorables o a convenir con los agentes sociales”. Aparicio concluyó calificando su propuesta de “razonable” porque supone el “mantenimiento del gasto del desempleo y también la preservación de los derechos” de los trabajadores, tanto en el tiempo de prestación por desempleo como en los porcentajes del subsidio. Incluso, para intentar demostrar los resultados de las reformas económicas del Gobierno, Aparicio anunció que la afiliación a la Seguridad Social superó en abril los dieciséis millones de trabajadores ocupados.

La manifestación de Madrid, presidida por el lema Mejora de la protección del desempleo ¡ya!, contó con la participación otros colectivos sociales como diversas asociaciones de ciudadanos inmigrantes, de ciudadanos franceses protestando contra el candidato de extrema derecha a la presidencia francesa, Jean Marie Le Pen, y trabajadores de distintas empresas afectados por situaciones de crisis como Ericsson, Alcatel, Sintel, Bosch o Flextronic. Por su parte los consejeros de Trabajo de los gobiernos autonómicos de las Islas Baleares y del País Vasco defendieron la convocatoria de una huelga general contra la reforma del paro.