Montoro ha presentado las líneas generales de la reforma del Impuesto sobre la Renta, ya adelantadas en los últimos días, que, según el ministro, apuestan por la creación de empleo y mejoran la progresividad de los impuestos, es decir, favorece las rentas más bajas y, sobre todo, las rentas procedentes del trabajo frente a las provenientes del capital. Además, impulsará el ahorro a largo plazo mediante la mejora del tratamiento fiscal a los modelos de ahorro a más de dos años, y también favorecerá los fondos de pensiones, sobre todo los de empresa.
El nuevo IRPF reduce los tramos de 6 a 5 y modifica los tipos máximo y mínimo, de manera que el máximo queda en el 45%, antes en el 48%, y el mínimo en el 15%, antes en el 18%. De este modo, los nuevos tramos y los tipos quedan así: los primeros 4.000 euros tributan al 15%; hasta 13.800 euros, al 24%; entre 13.800 y 25.800 euros, al 28%; entre 25.800 y 45.000 euros, al 37%; y más de 45.000 euros, al 45%.
Tal y como ya había adelantado el propio Montoro, la reducción media para los contribuyentes será del 11,1%.
Además, la reforma eleva a 22.000 euros (3,66 millones de pesetas) de rendimientos anuales el límite para no tener obligación de declarar, con lo que aumenta el número de personas que pueden renunciar a presentar la declaración de la renta.
Montoro ha hecho especial hincapié en la vertiente "social" de la reforma por su apoyo a la familia, a las personas mayores y a los discapacitados.
Ayudas a la familia
El Gobierno ha decidido aumentar "con decisión" las ayudas a la familia, realizando, sobre todo, una "gran apuesta" por los niños menores de 3 años, con una ayuda directa en este caso. Así, se aumenta de 1.200 a 1.400 euros la deducción por el primer hijo; de 1.200 a 1.500 para el segundo; de 1.800 a 2.200 para el tercero; y de 1.800 a 2.300 para el cuarto y siguientes.
Además, nace una nueva deducción para el cuidado de hijos menores de tres años, de manera que pasa de 300 a 1.200 euros. Otra novedad "destacada", según Montoro, es la paga de 100 euros al mes para las madres trabajadoras por cada niño de menos de 3 años. De esta medida podrían beneficiarse unas 460.000 madres.
Se trata de una deducción en la cuota, pero se permite solicitar su percepción de forma anticipada desde el nacimiento del niño, de manera que se puede cobrar mes a mes, previsiblemente restando este importe del IRPF que cada mes paga la madre en su nómina.
La reforma del IRPF mejora también el tratamiento fiscal para los jubilados y para quienes se hacen cargo de sus cuidados. Así, la reducción para los mayores de 65 años, que beneficia tanto al declarante que supere esta edad como al contribuyente que conviva con ascendientes mayores de 65 años, se incrementa un 33% y pasa de los 600 euros actuales a 800 euros.
Además, se crea una nueva reducción por gastos de asistencia a personas mayores de 75 años, tanto para el contribuyente que supere esta edad como para el declarante que conviva con ascendientes mayores de 75. Esta reducción, que no necesita justificación, se establece en 1.000 euros.
Discapacitados
El nuevo IRPF incluye un importante paquete de medidas destinado a los discapacitados, que afectan tanto al contribuyente con minusvalía como a quienes tengan a su cargo personas con discapacidad, especialmente para aquéllos con más de un 65% de minusvalía. Además, se apoya también desde el punto de vista fiscal los rendimientos de los discapacitados que trabajan, para impulsar así su acceso al empleo.
Los contribuyentes con un grado de discapacidad de entre el 33% y el 65% podrán aplicarse una deducción en la cuota de 2.000 euros, frente a los 1.800 actuales; y de 2.800 euros (1.690 euros en la actualidad) por rendimientos del trabajo personal.
Para los contribuyentes con discapacidad superior al 65%, la deducción en la cuota será de 5.000 euros, frente a los 3.600 actuales, y de 6.200 (ahora 2.800 euros) por rentas del trabajo.
Además, se crea una nueva deducción por asistencia a personas discapacitadas de 2.000 euros anuales, que percibirán todas las personas con un grado de discapacidad superior al 65%, y los que tienen entre un 33% y un 65%, pero con movilidad reducida.
Rentas del trabajo
El nuevo Impuesto sobre la Renta aumentará las reducciones para rentas del trabajo, que quedarán de la siguiente manera: hasta 8.200 euros de rendimientos netos anuales la reducción será de 3.500 euros; entre 8.200 euros y 13.000 euros se aplicará una fórmula lineal decreciente para favorecer a las rentas más bajas y a partir de los 13.000 euros de rendimientos netos anuales, la reducción se fija en 2.400 euros. De esta forma, la reducción por rendimientos de trabajo de las rentas más bajas mejora un 17% y la reducción general por trabajo se incrementa un 7%.
El nuevo IRPF incluye además un sistema "novedoso", según Montoro, para estimular que muchas viviendas ahora vacías se incorporen al mercado de casas en alquiler. Se mejora y simplifica la fiscalidad de los alquileres y se fija un reducción del 25% de los rendimientos íntegros y una reducción adicional del 25% de los rendimientos durante cinco años, cuando se alquilen viviendas ahora desocupadas.
Ahorro
La reforma fiscal pretende que los impuestos sean "neutrales" con el ahorro en sus diferentes modalidades, si bien se insiste en el ahorro a largo plazo y sobre todo aquella parte destinada a la previsión social, es decir, los fondos de pensiones.
Las plusvalías a más de un año tributarán al 15% (ahora era al 18%) y el ahorrador podrá mover sus ahorros en diferentes Fondos de Inversión sin coste fiscal.
Asimismo, mejora el tratamiento tributario del ahorro a largo plazo destinado a previsión para las aportaciones a planes de pensiones y seguros individuales asimilados a planes de pensiones.
El límite anual de las aportaciones a planes de pensiones sube un 11% hasta los 8.000 euros, y el tope adicional de aportación por cada año que se exceda de 52 años pasa de 1.202 a 1.250 euros, un 4%. Además, el límite de los aportantes hasta los 65 años sube un 6% hasta los 24.250 euros.
También se benefician los seguros, que contarán con una reducción fiscal del 40% para los rendimientos derivados de primas con más de dos años de antigüedad y del 75% cuando tengan más de cinco años.
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