El proceso de dialogo social, del que han surgido varios importantes acuerdos, parece haber entrado en una nueva y conflictiva fase. El ánimo dialogante del que había hecho gala hasta ahora el Ministerio de Trabajo ha quedado atrás y está siendo sustituido por métodos más mucho más contundentes. Buen ejemplo de ello es el abrupto inicio, la semana pasada, de la reforma de la cobertura de desempleo, que se ha planteado no como una negociación con los sindicatos, sino como una mera consulta, con planteamientos madurados y fecha fija de cierre. El motivo de este vuelco es que Rodrigo Rato ha tomado las riendas de las negociaciones laborales que quedan pendientes, dejando de lado, y en un papel meramente de “embajador”, al ministro Aparicio, quien incluso tiene problemas para sacar adelante su ambicioso proyecto de crear la futura Agencia de la Seguridad Social.
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