La Agencia Tributaria quiere dar una vuelta de tuerca más al control de los focos más importantes de fraude fiscal y pretende, para ello, aumentar la coordinación de los grandes organismos de control de los contribuyentes españoles. Con este objetivo, la Agencia ultima un convenio con la Seguridad Social que permitirá perseguir de forma coordinada las ilegalidades detectadas tanto en el pago de impuestos como en el de las cotizaciones sociales. El objetivo final de este acuerdo es aprovechar toda la información procedente de cada uno de los equipos de inspección para localizar a las empresas o contribuyentes particulares con un elevado perfil de riesgo fiscal y actuar de forma eficaz y unificada contra ellos.
El plan, lanzado por el director de la Agencia Tributaria, Salvador Ruiz Gallud, contiene, además, una tercera pata. El acuerdo, que ya está estudiando la Seguridad Social, se deberá completar con un aumento de la conexión que actualmente tiene la Agencia Tributaria con el Banco de España. El objetivo de este incremento de coordinación es lograr una mayor agilidad en el traspaso de los datos que necesita Hacienda para realizar los filtrados de los movimientos económicos de los contribuyentes investigados.
Datos financieros
Hacienda es consciente de que el Banco de España es una pieza clave en el control fiscal. El banco central es el encargado de recabar anualmente la información procedente de todas las entidades financieras ubicadas en territorio español. Entre esa información quedan reflejados los ingresos y gastos que los distintos contribuyentes han realizado por medio de anotaciones bancarias o a través del uso de tarjetas de crédito o cheques. La mejora del acceso a esta información debe suponer un importante apoyo a la labor de la Agencia y a su actuación coordinada con la Seguridad Social, especialmente en lo que respecta a las transacciones realizadas por empresas que destinan sus ahorros al extranjero y, más en concreto, hacia paraísos fiscales, situación en la que el control físico en suelo español resulta más complicado.
El resultado final perseguido por la Agencia con todo este plan es lograr una mayor eficacia en la lucha contra los grandes focos de fraude y el aprovechamiento al máximo de las bases de datos que recaban cada uno de estos tres organismos. Tanto Hacienda como el Ministerio de Trabajo han comprobado la relación habitual que existe entre los contribuyentes que defraudan a la Administración tributaria y los que incumplen sus obligaciones sociales. Los perfiles de riesgo de uno y otro grupo coinciden y es habitual que un caso de fraude tributario esconda a su vez impagos a la Seguridad Social o irregularidades laborales.
La nueva unidad de seguimiento de altos directivos creada en la Agencia Tributaria será una de las encargadas de sacar partido a este plan de coordinación del control fiscal. Esta unidad, que acaba de iniciar su actividad, tiene entre sus objetivos el chequeo de las actuaciones, tanto individuales como dentro de sus empresas, de los altos ejecutivos de las compañías. Los inspectores responsables de este grupo podrán acceder gracias al convenio a un historial mucho más completo del comportamiento de las empresas investigadas.
Fuentes de la Agencia Tributaria destacan que todo este engranaje de control fiscal podrá, además, aprovecharse, tanto en el ámbito de la Hacienda central como en el de las distintas comunidades autónomas, gracias al nuevo modelo de financiación autonómica. Este nuevo sistema de ingresos de las Haciendas territoriales, que implica una cesión de cerca de un tercio de los grandes impuestos estatales hacia los Gobiernos autónomos, incluye, además, la creación de una comisión mixta, formada por responsables de la Agencia Tributaria y de los órganos tributarios autonómicos y cuya principal función será la coordinación y ayuda a las comunidades en el control de los impuestos recién transferidos.
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