Las rebajas no se centran sólo en las grandes empresas. Entre las medidas recogidas en la reforma del Impuesto sobre Sociedades que acaba de entrar en vigor figura la ampliación de los topes exigidos para que las empresas puedan beneficiarse del tipo de tributación reducido, el del 30%, cinco puntos más bajo que el tipo general de este impuesto.
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De esta forma, para que se puedan acoger más empresas a esta ventaja fiscal, el tope de facturación máxima exigida pasa de tres a cinco millones de euros (desde 500 millones de pesetas a 832 millones de pesetas).
Las empresas que cumplan este requisito, es decir, las pequeñas y medianas empresas (pymes), podrán aplicar el tipo del 30% del Impuesto sobre Sociedades a los primeros quince millones de pesetas de beneficios anuales.
Apoyo a las pymes
La medida pretende apuntalar un sector básico en la economía española: las pymes. La elevación hasta cinco millones de euros, 832 millones de pesetas, permitirá que la práctica totalidad de las pequeñas y medianas empresas queden dentro de la aplicación del tipo reducido.
La rebaja, además, según las explicaciones dadas por el Ministerio de Hacienda, permitirá un aumento de las ventajas comparativas de las compañías españolas con respecto a las empresas europeas en un momento en el que parece que los países más ricos de la Unión Europea son precisamente los que más se tambalean a causa de la crisis internacional.
La suma de estos incentivos a la posibilidad de las empresas de deshacerse de parte de los activos menos rentables con un coste fiscal reducido, aplicable a todas las compañías y que en el caso de las pymes reduce el tipo a pagar por las plusvalías hasta un 13%, termina de dibujar el plan de apoyo a la empresa que el propio Gobierno ha calificado de remedio frente a la crisis internacional.
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