CINCO DÍAS
       Sábado, 24 de noviembre    
de 2001    




















Línea Tributaria
Superlínea Tributaria













 




Opinión

EDITORIAL
Presupuesto y más impuestos

El Gobierno ha quebrado su gran promesa electoral, al menos la que le permitió consolidarse en el poder y obtener una holgada mayoría absoluta. ¿Dónde está el Gobierno que sólo baja impuestos y nunca los sube? La imposición de un recargo en el impuesto sobre las gasolinas, así como la subida de los tributos de tabaco y alcohol, ha desmoronado la imagen forjada hasta ahora de una Administración que no elevaba las cargas fiscales, por mucho que se escude en que la decisión viene sugerida por las comunidades autónomas y es aplaudida por la UE. El argumento de que las subidas únicamente recogen la desviación generada por la inflación no se sostiene, y también entra en contradicción con la doctrina del ministro Cristóbal Montoro de que la zona euro es un área de precios estables y, por ello, no es preciso deflactar la tarifa del IRPF. Hacienda corrige la inflación sólo si beneficia sus ingresos.

Además de romper el compromiso electoral, la argumentación del Gobierno de que el nuevo recargo fiscal se destina a financiar la sanidad esconde un regate político, porque parecen haber quedado en el armario alternativas anunciadas para financiar la asistencia médica y los medicamentos como el copago, que se defendió desde el Ejecutivo como medida justificada y que podría frenar el gasto sanitario superfluo. Tampoco es despreciable el efecto inflacionista de las subidas de los impuestos especiales, sobre todo cuando España mantiene una tasa de IPC un 50% superior a la media comunitaria, lo cual deteriora lentamente tanto la capacidad competitiva interna como la exportación. Sin olvidar que las subidas coincidirán con la puesta en circulación del euro y el consecuente impacto inflacionista por la tentación del redondeo de precios.

Las subidas de impuestos indirectos se producen como adelanto de la prometida segunda rebaja del IRPF, lo cual es sacar con una mano lo que se piensa regalar con otra. Pero la medida responde a que el Gobierno tiene cada vez más dificultades para cuadrar el Presupuesto para el próximo año. Los 160.000 millones de pesetas adicionales de ingresos recaerán sobre los bolsillos de consumidores y sectores productivos justo cuando habían encontrado un alivio por la caída del precio del petróleo. Pese a ello, según los expertos, esos ingresos extra no serán suficientes para cubrir la falta de recursos que acarrea la desaceleración económica.

El Ejecutivo de Aznar sigue negando la mayor: no hay desaceleración y, si la hay, no alcanzará a perjudicar el equilibrio presupuestario. Esta excesiva dosis de optimismo se ha trasladado a las cuentas públicas, aunque Economía admite que tiene que revisar el 2,9% de crecimiento previsto para 2001. La CE, sin ir más lejos, ya lo rebaja al 2%. El Presupuesto es una guía para inversores, empresarios y demás agentes económicos, pero se convierte en texto inútil si el cuadro macroeconómico que refleja no es creído por nadie. Los actuales capítulos de ingresos y gastos del Estado que se están debatiendo en el Parlamento son papel mojado.


Publicado en página 10


DOCUMENTACIÓN 

 
Noticias:
(24/11/2001)
Cabanillas afirma que la UE solicitó la subida de los impuestos especiales

(23/11/2001)
España, por encima de la UE en esfuerzo fiscal sobre carburantes

 

 


 


PORTADA
AL MINUTO | AL DÍA | Empresas | Finanzas | Economía | Gestión | Mercados | Opinión | INDICADORES | DEBATES | TEMAS ABIERTOS | MERCADOS EN TIEMPO REAL | DOCUMENTACIÓN
AYUDA | ÍNDICE | PUBLICIDAD

 
Página anterior
2001 © Asociación Subinspectores de Tributos