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Los Presupuestos Generales del Estado sueles ser, cada año, un verdadero laberinto financiero, en el cual los responsables de Hacienda suelen esconder algún comodín para casos de apuros. Este año no es distinto, y disimulados entre las cuentas en euros y las novedades del nuevo modelo de financiación autonómica, van apareciendo detalles cuando menos significativos. Como por ejemplo, el de las diversas previsiones de déficit para 2002. la estimación oficial, tal y como ya se conoce, apunta a que el año terminará con equilibrio presupuestario, logrado a base de compensar los "números rojos" del Etado con un superavit de la Seguridad Social. sin embargo, hurgando en las cuentas que ha presentado Cristóbal Montoro se comprueba que el Estado reconoce una necesidad del
endeudamiento por valor de casi 1,5 billones de pesetas, es decir, un 1%
del PIB, La mitad, 0,5%, es el déficit reconocido, mientras que la otra
mitad se esconde bajo el oscuro epígrafe de "variación neta de activos
financieros". Se trata de 782.000 millones de pesetas que echan por
tierra, ya de antemano, el famoso equilibrio presupuestario proclamado por
el Gobierno.
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