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Precisamente el Grupo Socialista fue
quien tuvo que requerir al Ministerio la información de la agencia, ya que
ésta había sido ocultada sistemáticamente a los grupos profesionales y
sindicatos.
En el informe, redactado por un abogado
penalista con fecha de 15 de octubre del 2001, se afirma que entre
el 11 de noviembre de 1998 y el 14 de noviembre del 2000, José
Aurelio García Marín —director de la AEAT hasta finales de 1998—
y su sucesor en el cargo y actual presidente de la SEPI, Ignacio
Ruiz Jarabo, redactaron cuatro resoluciones en las que se efectuaba
un reajuste de las cantidades correspondientes al abono del
complemento de productividad durante los años de referencia (1998 al
2000).
La primera de estas resoluciones, con fecha 11
de noviembre de 1998, establecía una dotación máxima de 39.087.605
pesetas destinada a igualar las retribuciones de productividad de
los subdirectores generales e inspectores de servicios de la Agencia
Tributaria, que pasarían a percibir por estos pluses 4.063.700
pesetas por año cada uno. El 13 de enero del año siguiente —primera
de las tres resoluciones que firmó Ruiz Jarabo— se elevó esa cantidad
hasta los 4.400.000 pesetas, montante que se mantuvo en el posterior
escrito de 14 de enero.
Precisamente en la resolución del 13 enero
figuran 4,9 millones para el presidente del grupo de trabajo de
Coordinación y Relaciones con otras Administraciones Fiscales y
Organismos Internacionales, Salvador Ruiz Galluz, actual director
general de la Agencia Tributaria.
El informe, que se elevará en breve a la
Fiscalía Anticorrupción, afirma que Ruiz Jarabo redactó estas
resoluciones sin tener atribuida legalmente la competencia ni contar
con la preceptiva autorización del que entonces era secretario de
Estado de Hacienda, Juan Costa, requisito indispensable, ya que las
cantidades señaladas superan el máximo establecido por la propia
normativa de la Agencia en el 30% del V.O.R. (cuantía compuesta por
el sueldo base más los complementos específicos y de destino de cada
funcionario).
Estas actuaciones llevan al penalista a
sospechar que en aquellas fechas se estaba encubriendo el pago de
sobresueldos a determinados cargos de la AEAT, indicios, dice,
"suficientes de constituir delito de prevaricación administrativa" y
que mostrarían una "situación difusa de corrupción que exige una
investigación pública en profundidad", por lo que considera oportuno
presentar una querella en la Fiscalía Anticorrupción contra el
entonces director general de la Agencia Tributaria y otros altos
cargos de este organismo.
Existe una cuarta resolución, con fecha de 14 de
noviembre del 2000 e igualmente firmada por Ruiz Jarabo, mediante la
que se destinan a final de año 2.644.864 pesetas adicionales al
presidente del grupo de trabajo de Coordinación y Relaciones con
otras Administraciones Fiscales y Organismos Internacionales de la
Delegación Especial de Madrid, alegando que se hacía para "equiparar
sus retribuciones con las de otros directores adjuntos y
asimilados". En el informe se recuerda que el complemento de
productividad "no tiene como función la equiparación de sueldos
entre funcionarios".
Los datos de diciembre de 1998
El martes pasado, la plataforma que aglutina al
cuerpo de Gestión de Hacienda de la AEAT presentó en el Congreso de
los Diputados un segundo informe elaborado por los subinspectores de
Tributos en el que denunciaban el "hundimiento" de la recaudación
por fraude desde 1998 y el "maquillaje" presuntamente efectuado en
las cifras para cumplir con los objetivos.
En el informe, basándose en la información estadística
de la AEAT (datos Info) se plantea la "misteriosa y sorprendente" recuperación
que registró la deuda liquidada de la Agencia en diciembre de 1998, cuando
alcanzó los 135.666 millones de pesetas, mientras que en el conjunto del
año ascendió a 438.274 millones, siendo la media de los once primeros meses
de apenas 27.509 millones.
Además, desde agosto de 1998 ya se había liquidado
toda la deuda pendiente del año, según queda reflejado en los documentos
de control.
La Asociación de Subinspectores asegura que por
aquellas fechas tuvo conocimiento de que el secretario de Estado de
Hacienda mantuvo varias reuniones con inspectores regionales en un
intento de "búsqueda desesperada" de deuda liquidada, que la
asociación puso en conocimiento del ministro de Economía, Rodrigo
Rato.
Además, en ese mes de diciembre de 1998 donde la
deuda liquidada aumentó de forma súbita, la AEAT contabilizó 311
denuncias por delito fiscal —de un total de 649 expedientes a lo largo
del año— y de ellas más de la mitad, 172, partieron de la Delegación de
Madrid, cuyo inspector regional, Juan Beceiro, fue ascendido
posteriormente a director de Recaudación y actualmente ostenta el
cargo de delegado especial de Madrid, primer puesto ejecutivo de la
Agencia Tributaria en la capital.
"Inflar" resultados
Los objetivos de la Agencia para el año
siguiente no se desglosaron como en ejercicios anteriores y Costa no
hizo ninguna de las obligadas comparecencias cuatrimestrales en el
Congreso. Mientras, hablaba de un incremento del 40% en el
descubrimiento de fraude fiscal durante 1999, aunque la prensa se
hacía eco de que estaba incluyéndose en las cifras 300.000 millones
correspondientes a operaciones excepcionales de alijos de drogas y
blanqueo de capitales.
Si la Memoria de la Agencia de 1999 cifraba en
399.580 millones de pesetas el apercibimiento de delitos fiscales y
contrabando en la inspección de aduanas, la Memoria del año
siguiente, al parecer bastante más transparente, ya rebajaba este
concepto a sólo 27.922 millones para el mismo ejercicio
1999.
Los subinspectores siempre han mantenido que la
Agencia Tributaria estaba "inflando" sus resultados. De hecho, en la
Memoria de la AEAT de 1998 figuraban 649 expedientes de delito
fiscal, mientras que en la Memoria de la Fiscalía General del Estado
aparecían sólo 202.
Además, la deuda liquidada de 1998 cayó un 25%,
hasta 433.811 millones —cifra que a los subinspectores tampoco les
parece real; entienden que debía ser aún menor—, en relación con el
ejercicio previo, y se inspeccionaron 36.303
contribuyentes, un 30% menos que en 1997, situación de compleja
defensa política que habría llevado, según los funcionarios de
Hacienda, a que la dirección de la AEAT buscara fórmulas para
"maquillar" sus cifras. |